19 de julio de 2021

¿Practicas el humor al hablar en público?

El kiwi

Las 16:55h… cinco minutos. Solo cinco. Cinco minutos y ya está. Iré a por todas. Esto se hace o no se hace. Esto es una cosa de valientes. No tiene que haber dudas. No. Nada de dudas. ¿Me he lavado los dientes? ¡Venga ya! Osea, ¿no me he lavado los dientes? ¿Siempre igual? ¿En los momentos más importantes se te olvidan las cosas más importantes? Esto va a salir mal. Tengo la boca seca. Seguro que llevo algo entre los dientes. ¿Qué he comido? Ni me acuerdo. ¡No me acuerdo de nada! ¡Ah sí! Recuerdo que me he tomado un kiwi de postre. Seguro que llevo semillas de esas negras de los kiwis metidas entre los dientes que eso no hay dios que los saque ni aun lavándose los dientes tres veces. ¿Por qué se meten tan adentro de los dientes? ¿Me pasará solo a mí? ¿Tengo los dientes muy separados? Aquí viene bien el hilo dental. Ya me lo decía Rafa, usa hilo dental nena que solo con la pasta no es suficiente… ‘nena’ siempre me llamaba nena. Al principio me ponía un montón, solo quería que me llamara ‘nena’. Nena, nena, nena… hasta que le escuché llamar nena a su empleada Mari, luego a su empleada Desiré, después a su empleada Estefanía. Y a su empleada… no me acuerdo ya de cómo se llamaba la penúltima ¿o no era la penúltima? ¿Cintia? No, Cintia es la chica de la asesoría ¿también la llama nena? ¿Seguro que esas bolas negras son las semillas de los kiwis? ¿Por qué he comido kiwi precisamente hoy? ¡Siempre igual! ¡Siempre tienes que meter la pata cuando vas a hacer algo importante! No, no; te estoy preguntando ¿Siempre tienes que meter la pata cuando vas a hacer algo que determina tu vida? ¿En serio? Eso del kiwi es una manía que me metió Rosa y que veinte años después aquí estoy, tomando un kiwi al día como si fuera la pastilla de, de… ¡la pastilla! ¡Que no me tomado la pastilla! Anda quita, si hace siete semanas que ya no te la tomas… siete semanas… mira nena así no vamos ves cosas donde no las hay y tus celos me aogan y yo aogado no puedo… no puedo nena. Tres cosas me repatean de este whatsapp. ¿Qué tipo de pirado pone puntos suspensivos cuando no ha puesto ni un punto, ni una coma, nada; en toda la frase? ¿Nena? ¿También para dejarme? ¿O no es un mensaje para dejarme? Me estaba dejando ¿no? ¡Ostras! A ver si yo me lo tomé como que me estaba dejando y no era eso. ¿Le mando un audio para preguntárselo? ¿Lleva siete semanas esperando que yo le conteste? ¡Pero cómo va estar siete semanas esperando que le contestes! ¡Te ha dejado! ¡Te ha dejado por whatsapp! Y te ha dicho que se ahoga, que tú le ahogas, que le ahogas ¡sin h! ¡¡Estudiaste filología y te juntas con un tipo que escribe ahoga sin h!! ¿Filología? ¿Y eso para qué sirve, nena? ¿para dar clases? Estudia oposiciones, que eso que has estudiado no sirve para otra cosa y con lo acostumbrada que estás a estudiar, apruebas a la primera y ya tienes trabajo para toda la vida; una preocupación menos. Rafa y mi madre piensan muy parecido, sobre todo en lo que concierne a mí y a mi vida. ¿Será por eso que estoy enamorada de Rafa? ¿Enamorada? La manía del kiwi no era de Rosa, era de mi madre! ¿Quién saldría por la tele diciendo que el kiwi es mano de santo para que mi madre se lo creyera a pies juntillas? Pies juntillas. Te estás haciendo una viejuna… nunca ha sido mano de santo el kiwi… ¡hasta ahora! ¡Jo con el kiwi! No comas tanto kiwi nena y come más carne que por eso estás tan debilucha ¿llamo a Rafa? ¿o le envío un whatsapp? ¡Pero que te ha dejado! ¡Joder se me había olvidado! ¡No me acuerdo de nada! Tengo que tomar algo para la memoria. ¡A la mierda, lo voy a leer todo! Me ahogo. Las 16:57h. Tres minutos. Solo tres minutos. Tres minutos y ya está. A presentar mi proyecto delante del jurado. A ver si gano. Tendría que haber estudiado oposiciones.

FIN

¿Os ha gustado este relato/monólogo de humor? Espero que sí pero lo importante es que yo me lo he pasado súper bien escribiéndolo. Puede que mi sentido del humor no coincida con el vuestro y esto es una de las cosas que hace que no nos arriesguemos y no lo utilicemos cuando hablamos en público. Mi sentido del humor es particular pero es mi estilo y yo disfruto por lo que, si no gusta; al menos, sí se puede distinguir un estilo propio. Sí me puedo diferenciar.

Utilizar el humor es difícil pero es muy útil ¿para qué? No lo sabemos con seguridad porque existen varias teorías sobre el humor, que no voy a exponer a aquí porque prometí que este artículo no sería tan denso –pesado- que los anteriores. El caso es que reírse es bueno para todos, para el que tiene que hablar y para los que tienen que escuchar.

Hasta ahora he empleado dos recursos para hacer reír. Uno, la sorpresa. ¿Habéis adivinado el final del relato? Aunque así fuese, no pasa nada; podía haberlo finalizado de cualquier otra forma, solo os lo he confirmado al final. Otro de los recursos ganadores es el de reírse de uno mismo. Resaltar tus defectos, tus meteduras de pata. Tanto en esto de hablar en público, como en la vida misma te das cuenta que siempre quienes utilizan el sentido del humor son los que más seguros están de sí mismos y no les quita nada da autoridad.

No sé si recordáis a Barack Obama conquistando a medio mundo con sus discursos repletos de humor. Entre otras bromas, afirmaba en sus discursos que sus orejas fueron la inspiración de Shrek.

Hablar en público provoca notoriamente miedo en muchos oradores. Sin embargo, saber que tienes entre manos un discurso divertido para pronunciar puede ser de gran ayuda para aliviar la ansiedad ¿Piensas que nunca podrías usar el humor en un discurso o que no te vas a sentir cómodo? Cualquiera puede usar el humor, el humor apropiado relaja a la audiencia y la hace sentir más cómoda.

Entre otros beneficios, el empleo del humor, te acerca con el público, crea necesidad de escucharte, te hace más atractivo/a; de verdad! favorece la memoria de cualquier tipo de información, nos vuelve más atractivos y permite superar problemas escénicos.

Cuando estamos haciendo una presentación delante de muchas personas y surge algún problema o distracción molesta, es necesario reconocer el problema pero también mantener la calma. Para estas situaciones, un chiste preparado puede ser muy útil para superar el momento. Alguien entra tarde: Para algunas personas es muy importante la puntualidad. Pero para nosotros, es más importante la bienvenida. Un aplauso para nuestros amigos recién llegados… Las luces se apagan: Que alguien avise a Iberdrola que ya he pagado la factura Móvil que suena: Por favor, atiende la llamada que todos queremos saber quien es…

Un buen ejercicio de improvisación es que te prepares contestaciones graciosas para cuando ocurre algún imprevisto: se apaga la luz, el micro falla, entra música de golpe, no entra la diapositiva que toca, la gente habla, suena un móvil…

Escribe posibles respuestas, así a lo loco y después ya depuras.

Recapitulando, ¿cómo incorporar el humor en tu próximo discurso?

Anécdotas

El mejor y más cómodo lugar para encontrar el humor proviene de tu propia experiencia personal. Piensa en un momento embarazoso que quizás no te haya parecido divertido en ese momento. O recuerda una conversación divertida e incorpórala a tu discurso. Ten a mano una libreta y un bolígrafo para anotar ideas divertidas o historias que te vengan a la cabeza a lo largo del día… el móvil vale, solo que lo de la libreta es más vintage.

Busca el humor que provenga de las personas con las que interactúas. Busca humor en las debilidades o dramas de tu propia vida diaria. Si tienes peques en casa, escucha las cosas divertidas que dicen… que también puedan atraer a la audiencia.

Perfeccionando el estilo

Antes de usar el humor, practica con grupos pequeños de personas. Incluso si su grupo experimental no se ríe o sonríe inicialmente, persevera porque el problema podría estar en la forma en la que estás contando el chiste o la broma. Solo usa el humor en un discurso después de que te sientas cómodo diciéndolo de memoria y lo hayas probado antes. Incorpora los detalles suficientes para que la audiencia dibuje una imagen mental de tu situación, mientras los preparas para recibir el remate. ¿Qué es el remate? El chiste propiamente dicho.

El humor se hace de una manera conversacional y puedes combinarlo con el resto de tu discurso sin problema. Existe la «regla de las tres» que dice que, si no has entregado tu remate en la tercera línea de la broma, es demasiado larga. Ten cuidado con las historias largas. El público perdona rápidamente una sola línea que no es divertida, pero es posible que no tenga mucha paciencia para una anécdota larga.

Posibles fallos de encendido

No anticipes su humor diciendo: «Déjame contarte una historia divertida». Deja que la audiencia decida por sí misma. Luce agradable y sonríe mientras te lanzas a tu línea divertida, pero si nadie sonríe o se ríe, sigue adelante como si tuvieras la intención de que fuera serio. Recuerda que no eres cómico; eres un orador, profesional que está haciendo una presentación, dando una charla… que busca ayudar a la audiencia a recordar y prestar atención utilizando el humor como herramienta.

Asegúrate de que el humor se relacione con el punto que estás expresando. No utilices el humor cuando el único propósito sea hacer reír a la audiencia; debe relacionarse con algún aspecto del discurso. De lo contrario, a la audiencia le puede gustar tu humor, pero se preguntará qué estás intentado decir y qué estás tratando de hacer y se desviará del meollo de tu presentación.

Sobre todo, asegúrate de que el humor que has elegido te resulte divertido a ti. Si tú no te ríes o sonríes ante la caricatura, el chiste, el juego de palabras, una sola línea, la historia u otra forma de humor, no esperes que la audiencia lo haga.

Un juego divertido de agilidad mental para entrenarnos en esto de la improvisación cuando estamos en el escenario:

Consiste en cambiar el final de varios refrenes convirtiéndolos en un remate. Podemos hacer todos los que queramos con cualquier refrán. Por ejemplo, más vale tarde que eyaculador precoz (no te juzgues, no caigas en lo políticamente correcto; es un juego), a quien madruga, a quien buen árbol se arrima, a buen entendedor, el que tiene boca… ¿sigues tú?

Recuerda: incorpora tu humor sin miedo, acéptate a no ser que seas un asesino en serie… como diría Ellen DeGeneres

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Natalia Bravo

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