Natalia Bravo

Tu mejor versión comunicación

9 de agosto de 2021

Practica el PLAYFULNESS!

+ Presencia – miedo escénico

Hermann Hesse dijo algo así como que mejor borrar la sombra del pasado y del futuro; todo se reduce a presente y esencia.

Encontrar nuestra esencia y trasmitir desde ella se consigue potenciando la alegría natural a través de lo lúdico (o playfulness… ay el inglésJ)

Centrarnos en lo que estamos haciendo en estos momentos, en el presente y trabajar y potenciar nuestra esencia, nuestra genuidad. Esto son los dos componentes básicos para ganar presencia cuando hablamos en público, delante de la cámara, entrevista de trabajo o tenemos que comunicar a un grupo personas.

¿Quieres vencer tu ansiedad o nerviosismo ante el público? ¿Quieres desarrollar habilidades expresivas que comuniquen con mayor seguridad tu mensaje? ¿Quieres desarrollar tu carisma cuando comunicas?

La clave para hablar en público con éxito es establecer una conexión auténtica con tu audiencia. Pero la verdadera clave es disfrutar por lo que, en mis talleres aplico el palyfulness: aprender a disfrutar y aprender disfrutando.

El entrenamiento que yo te propongo está centrado en ayudarte a usar tu personalidad natural para participar con tu audiencia y transmitir tus ideas con confianza, eficacia y con impacto. Para ello, es necesario soltarnos, liberarnos de tensiones, fluir. Y para fluir, qué mejor que jugar. Lo que yo aporto en mis talleres y cursos de formación en comunicación y hablar en público es el cómo consigo que pierdas el miedo y ganes presencia, es decir, en mi metodología.

Hace ya unos años que se puso de moda la gamificación. La actividad lúdica en el sistema escolar es un factor de importante en el desarrollo y aprendizaje. A nivel de preescolar tiene su mayor impacto pedagógico, pero conforme el niño avanza estas actividades se van perdiendo como estrategia de enseñanza-aprendizaje.

El descubrimiento del conocimiento y la construcción de nuevos saberes no están en conflicto con las actividades lúdicas en el aula. Incluir este tipo de metodología en los adultos permite un impacto significativo en la formación (conceptualización) del profesional, apoyando al alumno a lograr la meta educativa de una forma innovadora.

Este concepto, en el ámbito educativo, es relativamente nuevo pero ha venido cobrando fuerza en el comienzo de esta década en el sector empresarial, por ejemplo, para el desarrollo de las competencias de aprendizajes colaborativos y cooperativos (trabajo en equipo), con dinámicas que promueven la imaginación, la creatividad, diversión y el aprendizaje. La gamificación es un elemento de motivación excepcional, es una oportunidad para enfrentar dos aspectos en la educación: la motivación y el compromiso.

Yo hablo directamente de jugar y esto a veces, suena mal porque se percibe que la seriedad profesional es estar serios y en el momento propones juegos, significa que estamos perdiendo profesionalidad. Yo creo que los animales verdaderamente inteligentes son los que saben y nunca se olvidan de jugar.

Con la expresión homo ludens (J.Huizinga, 1938) se pretende señalar la importancia del juego en el desarrollo de los humanos. En efecto, la tesis principal de Johan Huizinga destaca que el acto de jugar es consustancial a la cultura humana. Concretamente con su Teoría del Juego resalta:

  • La importancia del juego para el desarrollo de la función social.
    • El juego es la base de la cultura humana.
    • Sin juego no hay cultura.
    • El juego es tan esencial cómo la reflexión ó el trabajo.

El juego es el método más importante que utiliza el ser humano para madurar, para socializarse. Por medio del juego aprendemos a relacionarnos con los demás, a ganar, perder, aceptar nuestras frustraciones, motivarnos y divertirnos. Entre otras funciones, el juego nos ofrece también la posibilidad de aceptar nuestras cualidades limitadas y proyectar la imaginación más allá de la realidad.

La vida es un juego, un juego serio, que el que mejor lo sabe jugar es el que gana

Herman Hesse

A medida que van pasando los años y a lo largo de nuestra educación, aprendemos a ser serios, rígidos, pomposos, acartonados, pero realmente la vida es flexibilidad, elasticidad y eso es lo que nos proporciona el juego, la posibilidad de aprender situaciones nuevas, pero también al mismo tiempo lo podemos utilizar para “desaprender” conductas que no nos ayudan a ser flexibles con la vida.

El juego hace que nos planteemos y experimentemos la posibilidad de enfrentarnos a la realidad de una forma diferente, aprendiendo a ser cada vez más felices, construyendo nuevas formas de pensar y actuar más ajustadas a la vida.

Cuando jugamos, tenemos una actitud diferente a la habitual. Jugar lo asociamos con diversión, con la posibilidad de encontrar nuevos horizontes, satisfacción, vitalidad y alegría. A pesar de la forma tan revitalizadora que nos proporciona, no recurrimos habitualmente a él para experimentar estas sensaciones positivas, y menos tomar la vida como un juego, que constituiría una auténtica forma de afrontar la vida con muchas más posibilidades de alcanzar el éxito, y sobre todo de no sufrir tanto.

El juego nos ofrece la posibilidad de aprender una actitud mucho mejor para afrontar los reveses de la vida y sobre todo para aprender nuevos comportamientos, que nos llevarán a confiar mucho más en nuestras posibilidades y en los demás.

El juego hace que nuestra energía fluya; sólo tenemos que observarnos cuando lo realizamos, nos encontramos mucho más vitales nos hace estar mucho más vivos, despiertos, creativos y receptivos.

El juego nos brinda la posibilidad de automatizar nuevas conductas y comportamientos, por lo que representa una buena estrategia en cualquier intervención que pretende cambios.

Cuando jugamos, nos conectamos con nuestro YO más profundo, donde están nuestras capacidades más desarrolladas, mucho más allá de lo que conscientemente creemos. El juego nos brinda la posibilidad de saltar por encima del “encorsetamiento”  a que nuestro consciente nos somete. Jugando afinamos al máximo nuestras capacidades.

Lo realmente importante en el juego es actuar libremente, exponiéndose al aprendizaje sin barreras, y esta forma de actuar llevarla a la vida diaria.

Pero a veces, cuando jugamos, seguimos utilizando nuestras máscaras habituales, y seguimos poniendo en marcha procesos de aprendizaje limitantes que nos hacen rechazar cosas que creemos que no nos gustan o situaciones que nos involucran emocionalmente en algo desconocido. Con esta actitud negativa ante el juego, seguimos buscando lo cómodo,  lo que podemos controlar, lo que no nos involucra más allá de lo que no conocemos; sólo nos exponemos a aquello que sabemos que podemos controlar y así no ampliamos nuestros horizontes, y por lo tanto jugar de esa forma no nos aporta nada.

Para que el juego sea positivo para nosotros tenemos que arriesgarnos, ponernos en situaciones límite, para que podamos utilizar la creatividad y así abrir nuevas posibilidades a futuras actuaciones. Si permitimos que el juego nos atrape, nos pille, nos ponga en situaciones nuevas, es cuando le extraemos el verdadero jugo.

Cuando jugamos seriamente (sí, se juega seriamente), involucrándonos; aprendemos a romper esquemas, a ampliar horizontes a estar confortables con la tensión, lo que hace que cada vez nuestro cuerpo se relaje más y nuestra mente esté mucho más creativa, para al final tener una actitud más libre, armoniosa, feliz y experimentadora, que sólo el aprendizaje mediante el juego nos permite.

La habilidad para hablar en público es una habilidad necesaria para adaptarnos a nuestro entorno personal y profesional tan cambiante en la actualidad. Sin embargo, es una de las más complejas para el ser humano. Cuando nos exponemos ante un grupo de personas, sea de forma presencial o a través de la cámara, se ponen a prueba nuestros conocimientos y habilidades para hablar en público. La mayor parte de las personas sienten ansiedad o miedo a la hora de enfrentarse a un auditorio, en la mayoría de las ocasiones no por falta de formación o conocimientos, sino por falta de habilidades en oratoria y competencias no verbales, por falta de experiencia o por haber sufrido situaciones desagradables. 

Lo que yo pretendo es asegurar el éxito en tus presentaciones, mejorar tu capacidad capacidad de oratoria y puesta en escena, conseguir vencer la ansiedad y disfrutar hablando en público, conjugando todos los ingredientes de una exposición (control de la ansiedad, objetivos ajustados en la comunicación, habilidad verbal y no verbal, adecuada interacción con el público e improvisación) ¿Cómo?

¡Jugando!

Los objetivos básicos de mis sesiones son:

  1. Vencer el miedo escénico y desarrollar herramientas para el control de la ansiedad, vergüenza, inseguridad, frustración y tensión que nos provoca hablar en público. Conseguir disfrutar y ser uno mismo en el escenario.
  2. Exponerse a hablar en público en el contexto del curso. Exponerse a la improvisación. Aprender a autoobservarse y autorregularse.
  3. Mejorar nuestra expresión verbal y la estructuración del discurso en función de nuestros objetivos.
  4. Manejar los aspectos no verbales de la comunicación para transmitir correctamente nuestro mensaje, eliminar las señales de tensión y generar confianza y otras sensaciones positivas en el público.
  5. Optimizar la atención y el interés del auditorio. Saber responder a las preguntas y gestionar la participación del público.
  6. Saber improvisar.
  7. Trabajar la presencia escénica:
  8. Concentración y estado de alerta.
  9. Control del equilibrio, del peso y del impulso.
  10. Niveles y calidades de energía.
  11. Conexión de la voz con el cuerpo.
  12. Consciencia de diferentes registros vocales.

La importancia del juego también estriba en que un buen comunicador tiene control sobre su cuerpo y su lenguaje al mismo tiempo que tienes que crear una buena conexión con quienes te escuchan. Trabajar en tu lenguaje corporal y estructura del habla cuando no tienes conexión con tu audiencia es como pulir un coche sin motor. Puede verse genial, pero no va a ninguna parte. Y, por supuesto, si estás lidiando con la ansiedad de hablar en público, todo se pierde.

En mis años de experiencia como formadora y actriz he descubierto que cuando aprendes a manejar tus emociones y a conectarte auténticamente con tu audiencia desde ellas, todo lo demás parece fluir de forma natural. Y poder sentir que tienes una conexión real con tu audiencia es una de las formas más poderosas de superar la ansiedad de hablar en público. La mayoría de la gente se calma casi de inmediato.

Lo que siempre pretendo en mis sesiones de formación o tutorías es que:

  • Te sientas cómodo haciendo contacto visual real con una audiencia
  • Seas tú mismo y auténtico cuando hablas en público
  • Superes el miedo a hablar en público, la ansiedad y los nervios.
  • Hables en público sin notas e improvises con facilidad.
  • Comprendas cómo tu lenguaje corporal afecta tu confianza.

Los nervios son completamente normales. Todos los oradores públicos, desde los más experimentados hasta los novatos, se ponen nerviosos antes de comenzar a hablar y al comienzo de un discurso. La diferencia es que los hablantes más experimentados saben cómo controlar y manejar sus nervios, para que nunca se interpongan en su camino. Cuando puedas hacer esto con confianza, encontrarás que tu ansiedad por hablar en público comienza a desvanecerse con bastante rapidez

¿Cómo puedo superar mi miedo a hablar en público?

Habla con tu audiencia uno a uno. En lugar de enfrentarte a tu audiencia como una “mancha” amorfa y aterradora, convierte tu charla en una serie de mini “reuniones” individuales con miembros de tu audiencia. Dedica entre 5 y 20 segundos a que cada miembro de tu audiencia, les hablas de forma natural como lo harías con un amigo. Esto te hará sentir más conectado con ellos, permitirá que tu audiencia se sienta más conectada contigo y también calmará tu sistema nervioso, ya que verás la interacción como inofensiva e incluso “segura”.

Suaviza tu contacto visual. Cuando nos ponemos nerviosos o ansiosos, tendemos a fijarnos o mirar. Si estamos hablando en público, tendemos a tener una «visión de túnel» y empezamos a preocuparnos por lo que piensan de nosotros. La buena noticia es que al suavizar deliberadamente nuestro contacto visual podemos revertir este proceso, haciéndonos sentir más relajados por dentro y haciendo que nos preocupemos menos por lo que los demás están pensando. Parece casi demasiado simple para trabajar, sin embargo, esto en sí mismo es una técnica increíblemente poderosa.

Súbete a la ola de la adrenalina usando la técnica del «… y está bien»

La adrenalina al hablar en público simplemente va con el hecho de hablar en público, es una parte natural de la experiencia. La pregunta es si estás haciendo que funcione para ti o si estás trabajando en tu contra. Cuando funciona para ti, puede ser como un superpoder: agudizar tus sentidos y aumentar la concentración. Pero para muchas personas funciona en su contra porque les preocupan las sensaciones que acompañan a la adrenalina, como una frecuencia cardíaca rápida o la boca seca. Esto les envía a un círculo vicioso porque la preocupación les provoca adrenalina adicional. Y en un mal día eso puede provocar pánico. El antídoto para esto es de nuevo sorprendentemente simple: adoptar una actitud de hacerse amigo de estos síntomas. Una manera fácil de hacer esto es decirnos «… y está bien» en nuestra cabeza cuando los notamos. P.ej. «Mi corazón late rápidamente… y está bien», «Mi boca está seca… y está bien».

Es como si una parte más adulta de nosotros mismos estuviera tranquilizando a la parte preocupada de que estos síntomas son normales y no son problemáticos en sí mismos. Esto rompe el ciclo de la preocupación y evita que la adrenalina se salga de control.

Siente tus pies

Una de las cosas que causa o exacerba el miedo a hablar en público es preocuparse por lo que nuestra audiencia piensa de nosotros. En otras palabras, “quedarnos atrapados en la cabeza”. Una forma muy sencilla de empezar a contrarrestar esto es dar a nuestra mente algo más que hacer. Una forma realmente fácil de hacerlo es concentrándose en sensaciones cómodas en nuestro cuerpo. El ejemplo más fácil de esto es simplemente sentir nuestros pies en el suelo y notar la sensación. En el momento en que prestas atención activamente a esta sensación, no te preocupas, estás ocupado sintiéndola y esto inmediatamente «diluye» la experiencia de la preocupación, haciéndola sentir mucho menos problemática. Una vez que hayas conseguido hacer esto, puedes agregar la sensación de otras sensaciones corporales, como sentir sus manos o su columna vertebral. Sorprendentemente, cuantas más de estas sensaciones incluyas, menos se preocupará tu mente.

Desacelerar

Cuando nos ponemos nerviosos, tendemos a hablar más rápido, esto le pasa a todo el mundo. La buena noticia es que si reducimos deliberadamente la velocidad de nuestro hablar, podemos realmente calmarnos. No es necesario que reduzcas la velocidad de tu discurso al ritmo de un caracol; simplemente reduce entre un 10% y un 15% tu velocidad de habla e incluye deliberadamente algunas pausas más y notarás de inmediato un efecto positivo.

Toma una respiración de 4/8

Cuando nos sentimos nerviosos o ansiosos, nuestro cuerpo entra en un modo de lucha / huida (activación del sistema nervioso parasimpático). Podemos contrarrestar esto activando el sistema nervioso parasimpático usando nuestra respiración. La forma más fácil de hacer esto es tomando una o más respiraciones donde la exhalación es dos veces más larga que la inhalación.

Inhala por la nariz hasta el vientre. No es necesario que sea una gran respiración, pero debe ser lo suficientemente profunda para hacer que tu vientre se expanda y haz esto mientras cuentas hasta 4. Luego, exhala por la boca lo más lentamente que puedas mientras cuentas al menos hasta 8, mientras siente tus pies en el suelo. Incluso puedes convertir tu boca en una pequeña hendidura para reducir la velocidad a la que sale el aire. Puedes tomar entre 1 y 4 de estas 4-8 respiraciones. No tome más de 8, ya que esto generalmente será contraproducente. Por lo general, no necesitarás más de 4 para notar una gran diferencia. Una vez que hayas hecho esto, simplemente deja que tu respiración vuelva a la normalidad.

Adopta una actitud de servicio

En lugar de preguntar o preocuparte «¿les gustará mi charla?» o «¿cómo lo haré?» Hazte una pregunta diferente: «¿Cómo puedo servir a mi audiencia»? O «¿Qué beneficio me gustaría que obtuvieran de mi presentación?» Al concentrarte en lo que te gustaría darles o en lo que te encantaría que recibieran, dejas de preocuparte por ti y te concentras en lo que realmente importa: entregar algo de valor a tu audiencia. Este es un cambio aparentemente pequeño que puede marcar la diferencia tanto para ti como para aquellos con quienes está hablando.

¡Date cuenta de que es normal!

De alguna manera, este podría ser mi consejo número uno. La mayoría de la gente cree que solo ellos tienen dificultades para hablar en público o que les pasa algo. ¡Nada más lejos! Los seres humanos evolucionaron para la interacción 1 a 1. ¡No fuimos diseñados para hablar en público! La buena noticia es que con los consejos anteriores (además de algunas técnicas geniales que te enseño en mis talleres) es posible llegar a un punto en el que hablar en público se convierte en algo agradable y divertido que hacer.

La base de mi método único comienza con el contacto visual. No solo un contacto visual fugaz de «boca a boca», sino un contacto visual real en el que ves a las personas con las que estás hablando como seres humanos reales y les permites que te vean.

El contacto visual prolongado y relajado activa el «sistema de compromiso social». Una vez que este sistema se activa, las personas se sienten más relajadas, más seguras, son más relacionales y más creativas. Esta es una de las claves para superar el miedo a hablar en público y la ansiedad por hablar en público.

Aumenta la confianza de tu audiencia

Cuando alguien te mira a los ojos y mantiene una cantidad significativa de tiempo el contacto visual, se produce una mayor satisfacción, se reduce la ansiedad y se genera una mayor disposición a interactuar.

Puntos básicos que abordo en mis sesiones de formación:

  • Superar el miedo escénico y disfrutar de las presentaciones.
    • Técnicas de relajación y control atencional.
    • Manejo de las ideas irracionales. Derechos en las presentaciones.
    • El personaje que quiero que salga en mis presentaciones en público.
  • Presentación de las ideas y los contenidos durante la exposición.
    • Objetivos de la exposición.
    • Estructura del discurso.
    • Uso del lenguaje. El lenguaje con impacto para persuadir y motivar.
    • Storytelling. El arte de narrar historias.
  • Creatividad y didáctica en las presentaciones para motivar al auditorio y favorecer la comprensión. Uso de los medios de apoyo.
  • El uso de la voz en las presentaciones en público.
    • Proyección y manejo de la voz.
    • Aspectos paralingüísticos del habla: entonación, modulación, volumen, pausas, velocidad y ritmo.
    • La voz y la transmisión de emociones.
    • Gestión de los silencios para aumentar el impacto del mensaje.
  • El uso de gesto en las presentaciones en público.
    • La mirada.
    • La sonrisa.
    • Otros gestos de la cara y la cabeza.
  • El uso del cuerpo y del espacio en las presentaciones en público.
    • Habilidades no verbales para transmitir seguridad, confianza e interés.
    • Postura, activación corporal, orientación, movimiento de los brazos y las piernas, orientación, entre otras.
    • Manejo del espacio.
    • Presencia física.
    • Uso de la cámara.
  • Habilidades de comunicación para la interacción con el auditorio.
    • Responder a las intervenciones del público y a las preguntas.
    • Incorporar e interactuar con el público a lo largo de la presentación.
    • Responder a objeciones y situaciones complicadas.
    • Favorecer la atención del público tanto en una presentación presencial como online
  • Exposiciones diarias de cada alumno, grabación y feedback.
  • Comunicación contunua con el formador/a a través de whatsapp, mail, y envio de material audiovisual. 

El punto más importante es aprender a relajarse y disfrutar!

¿Aprendemos a disfrutar? hablemos@nataliabravo.es

Echa un vistazo a mis cursos y talleres AQUÍ

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Natalia Bravo

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