Natalia Bravo

Tu mejor versión comunicación

¿Por qué aprender a hablar en público?

La contestación es corta y rápida… porque es útil… pero intentaré extenderme un poco más…

¿Por qué es importante hablar en público? Todo el mundo se encuentra a diario en una situación en la que se necesitan habilidades para hablar en público: trabajo, escuela o vida personal.

La mayoría de los adultos tememos hablar en público, pero al mismo tiempo, parece que nos encanta hablar. Veo gente en sus teléfonos móviles charlando sin parar, en bares, reuniones… hablan y hablan. Pero cuando hay mucho en juego: entrevista de trabajo, presentación, charla, exposición… nos entra el pánico.

Si nos ocurre a los adultos, imaginemos a los más jóvenes. Es muy posible que los estudiantes sientan lo mismo en el aula… o peor.

Para empezar, creo que es importante comprender la importancia de las habilidades para hablar en público para los estudiantes y por qué debería ser parte de su plan de estudios.

1. Hablar es la forma en que nos comunicamos. La comunicación oral es, con mucho, la forma número uno con la que nos comunicamos. Pensemos en nuestro día a día. ¿Pasamos más tiempo escribiendo o hablando? ¿Leyendo o hablando? Eres profesor, formador, en el trabajo… ¿Cómo funcionaría tu clase, reuniones… sin hablar? ¿Hablando no es la forma con la que compartimos información y establecemos el ambiente en el aula, en el trabajo? ¿No es la forma en que nos comunicamos con compañeros de equipo, familiares y amigos? Esto es solo en el mundo «en persona», pero también ocurre en el mundo de los dispositivos tecnológicos. Cerca del 100% del entorno de aprendizaje implica hablar.

2. Las actividades en el aula mejoran cuando los estudiantes hablan. En clase, mejor hablar y establecer canales de comunicación; pero hablar no de cualquier forma. Hablar bien. ¿Se les ofrece a los estudiantes  instrucciones específicas sobre los elementos del habla eficaz o en qué consiste la “presencia” al dirigirnos a los demás? El lenguaje corporal, el ritmo, la conexión en una charla… también es importante, pero ¿se les enseña?

Las lecturas en voz alta hacen que los textos cobren vida e inspiren, promuevan el interés por la lectura… cuando se hacen bien. La poesía se vuelve digna de ser escuchada… si se recitan bien. Las presentaciones que no aburren a los compañeros, se convierten en algo por lo que vale la pena esforzarse. Las discusiones son más atractivas cuando las ideas se presentan de manera apasionada y coherente.

En el momento en que los estudiantes comienzan a escribir, les damos instrucciones sobre cómo escribir letras, deletrear, puntuar, usar mayúsculas, elección de palabras, oraciones, comas después de una frase introductoria, comas para separar elementos en una serie, comas para unir cláusulas independientes…

Así como enseñamos los elementos de la escritura, debemos enseñar los elementos del habla: «Habla más alto», «Míranos», «Quédate quieto». “Gestos, 5 puntos; Organización, 10 puntos «. Sin embargo, esto apenas existe… y no nos damos cuenta de que mejorando las habilidades de comunicación oral, todos en clase disfrutaremos de la comunicación. Y lo mejor de todo, lo haremos también en nuestra etapa adulta.

Creo que por esta razón tememos hablar: fuimos hechos para hacerlo, pero nadie nos enseñó cómo hacerlo. Hablar en público pone nerviosos a muchos estudiantes (¡y adultos!) Porque nadie quiere que le pidan que haga algo que no sabe hacer, especialmente frente a una audiencia.

4. Muchas herramientas digitales muestran el habla.

Muchas herramientas digitales ponen el foco en la comunicación oral: FaceTime, Skype, Zoom; por nombrar algunas. ¿El impacto de todas estas herramientas? Mayor énfasis en la importancia de la comunicación oral.

Lo bien o lo mal que habla una persona se muestra en todas partes. Irónicamente, a medida que se adoptan estas herramientas, se evidencia que los estudiantes no hablan bien. No es culpa del estudiante. Nos enfocamos en las tecnologías de video/podcast /webinar en lugar de enfocarnos en la comunicación oral que las tecnologías fueron diseñadas para compartir.

5. El éxito social y profesional depende cada vez más de la comunicación oral.

George Anders, periodista de negocios estadounidense y editor senior de LinkedIn. En el podcast Shaping the FutureTM de HMH, dice: Se trata de una demanda de comunicación oral en lugar de escrita. Y eso tiene grandes implicaciones en nuestro sistema educativo porque tradicionalmente hemos potenciado nuestras habilidades de escritura.

Anders notó que la comunicación oral domina en el mundo empresarial. No hay escasez de personas brillantes con ideas brillantes, pero sí una gran escasez de personas que puedan comunicar verbalmente esas ideas. Convertir las ideas en realidad requiere hablar con los demás. No importa lo que sepa; es importante que pueda comunicar lo que sabe, y la forma número uno en que nos comunicamos es verbalmente. Las herramientas para videoconferencias, seminarios web, podcasts, presentaciones de diapositivas narradas y creación de videos muestran la importancia de la comunicación oral para los estudiantes y ahora, debido a la COVID, todos estamos usando estas tecnologías. Aquellos con mejores habilidades para hablar tendrán más éxito independientemente de la industria en la que se encuentren.

No ignoremos hablar. No pensemos en las artes del lenguaje como «leer y escribir», sino más bien como «leer, escribir y hablar».

Cuando los estudiantes comiencen a hablar, vamos a enseñarles habilidades para hablar. ¿Por qué no enseñar primero una lección, tal vez sobre cómo mirar a todos los miembros de la audiencia? Antes de una presentación delante de la clase, ¿por qué no darles una lección sobre cómo dar vida a las palabras y no aburrir a sus compañeros de clase?

Parece que hay personas especialmente dotadas para hablar en público, que se manejan como pez en el agua cuando tienen que «soltar un speech», sea dando un curso o conferencia, tomando la palabra en una reunión de trabajo o contando una anécdota en un grupo social o familiar.

Si somos de los que pensamos que “se nos da mal” esto de hablar en público, es muy posible que admiremos y nos maravillemos de este tipo de personas y sintamos que esto “no es para nosotros», «no hemos nacido con ese don”, “nosotros no seremos nunca capaces de conseguirlo”.

En realidad, no es así, las habilidades de oratoria y hablar en público se aprenden y cualquiera de nosotros puede hacer gala de poder disfrutar hablando en público, conmover, convencer o conseguir la atención de un auditorio, con sólo entrenarse y practicar el conjunto de habilidades y estrategias implicadas en una conducta, a priori, muy difícil. Además, es una conducta que si aprendemos a manejarla, nos va a aportar una mejor autoestima y una mayor seguridad en nosotros/as mismos/as. 

Cuando hablamos en público, ponemos sobre la mesa un gran abanico de competencias, desde cómo estructurar un discurso, a cómo expresarse con los gestos de la cara, las manos, el cuerpo o la voz. Todo ello implica un conjunto de habilidades verbales y no verbales que se pueden entrenar por separado de una manera sencilla.

Hablar en público tiene muchos beneficios en la vida cotidiana y se puede agrupar en las siguientes categorías:

Beneficios de aprender a hablar en público

1. Ganarse a la multitud. No importa la multitud frente a ti, ya sea en una reunión social, reunión de negocios o una gran audiencia en una conferencia; poder hablar en público es un activo muy importante. Los oradores pueden cautivar el interés de sus oyentes y mantenerlos interesados ​​para transmitir el mensaje.

2. Motivar a los demás. Los oradores motivan a sus oyentes a hacer un cambio. Podría ser detener o comenzar algo, probar algo nuevo o alcanzar sus metas. Hablar en público es importante porque el orador puede motivar a otros a ir en la dirección que deseen, y el orador puede motivar a otros para que sean lo mejor de sí mismos.

3. Informar a la gente. Cuando tienes información para compartir, no quieres que se presente de forma aburrida. ¡Quieres que la gente escuche! Esto se hace con habilidades para hablar en público.

Beneficios de hablar en público en la vida cotidiana

Beneficios profesionales

1. Ventas: Si actualmente trabaja en ventas, los beneficios de hablar en público son muchos. Puedes alcanzar objetivos de ventas más altos, obtener más clientes y hacer más ventas.

2. Promoción profesional: Cuando seas un buen orador, te sentirás más cómodo en las entrevistas, podrá influir mejor en los demás a tu favor y convencer a tu jefe de que… te dé un ascenso? J

3. Destaca en el trabajo: La mayoría evitará hablar y ponerse en el centro de atención en el trabajo, pero con las habilidades para hablar en público, ¡tienes la confianza para hacerlo!

4. Atraer y unir a las personas: Dentro de un equipo, hablar en público es una forma de unir a los compañeros. Cuando las personas nos sentimos seguras al hablar en público, expresamos lo que pensamos y colaboramos mejor juntos.

5. Conviértete en un líder intelectual: Un líder de pensamiento es alguien a quien la gente acude en busca de ideas, consulta sobre problemas y más. Ser un buen orador te convierte en esa persona y puede que te ayude a avanzar en tu trabajo cuando la gente sea consciente de que puede acudir a ti.

Establecer nuevas conexiones sociales

1. Encuentra seguidores: Cuando practicas hablar en público, estás defendiendo a otros o una causa, y encontrarás una tribu de seguidores de los que rodearte. Estas serán personas con ideas afines o que compartan tus valores.

2. Siéntete cómodo en entornos sociales: Hablar en público te permite relajarte en grupo o cuando eres el centro de atención. Esto hace más fácil hacer conexiones.

3. Aumenta tu red profesional: A medida que hablas en entornos más públicos, como eventos de trabajo y conferencias, conocerás a otros poenentes, así como a miembros de la audiencia que estén interesados ​​en lo dices.

Desarrollar habilidades de liderazgo

Si quieres hacerlo bien y salir adelante en la escuela o en tu carrera, el liderazgo es parte de la ecuación. La habilidad para hablar en público es de las más complejas y difíciles de gestionar.

1. Buen orador = buen líder: La mayoría de los grandes líderes de la historia de la humanidad también fueron grandes oradores.

2. Buen líder = oportunidades: Como buen líder, tendrás más oportunidades en entornos sociales, en tu carrera y otros aspectos de la vida.

Beneficios personales de hablar en público

1. Aumenta la confianza: Cada vez que hablas, ganas un poco más de confianza a medida que ves que tus ideas y tú mismo son bien recibidos por tu audiencia.

2. Satisfacción personal: Poder hablar frente a una multitud es un gran logro. La primera vez puede ser muy estresante, ¡pero salir victorioso del discurso es una gran victoria!

3. Pensamiento crítico: Al preparar y dirigir un discurso, también aumenta tus habilidades de pensamiento crítico al resolver problemas, imaginar consecuencias positivas y negativas y encontrar soluciones.

4. Mejorar las habilidades de comunicación: Cuando practicas hablar en público, estás practicando tanto habilidades verbales como no verbales, y ambas mejorarán. Cuanto más hables, mejor se comunicará. Los oradores públicos son mejores comunicadores en general en todas las facetas de la vida.

5. Aprende a discutir: Presentar un argumento en un entorno formal también te ayudará en entornos informales. Hablar en público te ayuda a formar mejores argumentos.

Ser un excelente orador público es importante para tu carrera, vida social, desarrollo personal y ¿por qué no? para hacer un cambio en el mundo. Cada vez que hablas, te vuelves mejor y mejor. ¡Así que sal y haz que se escuche tu voz!

Entonces ¿Por qué se nos da mal hablar en público? ¿Por qué, incluso, hemos desarrollado miedo escénico?

Es muy posible, que en algún momento de nuestra vida, hayamos tenido una experiencia desagradable o traumática, donde quizá hubo personas que se burlaron o nos humillaron, sufrimos un bloqueo o una reacción de mucho nerviosismo, nos sometían a situaciones de mucha exigencia…. Entonces, nuestro organismo ha automatizado la respuesta de activación o tensión para protegernos (Cerebro reptiliano o emocional) y esta respuesta de alerta se generaliza a otros contextos de exponernos a un público aunque racionalmente nos parezca absurdo o no encontremos la relación.

Puede ser también, que por las circunstancias de un entorno muy protector, exigente o que no nos haya ofrecido oportunidades de enfrentarnos a estas situaciones, no tengamos experiencia y práctica a la hora de comunicarnos y hablar en público y sintamos que no sabemos hacerlo.

La timidez, el miedo a exponernos al juicio de los demás, los bloqueos para mostrarnos espontáneos y tal como somos, también suelen estar en la base de nuestro miedo o dificultad para hablar en público.

Ante esto, las consecuencias de tener dificultades a la hora de enfrentarse a hablar en público son:

  • Si no podemos evitar enfrentarnos porque en nuestro trabajo es imprescindible, al no disponer de recursos de autogestión emocional ni herramientas verbales y no verbales, obtenemos un resultado negativo, nuestra autoestima baja y mantenemos o empeoramos el problema al largo plazo.
  • Si podemos, evitaremos exponernos a aquello que provoca malestar, con lo cual nunca podremos aprender o mejorar estas habilidades y darnos cuenta de que podemos hacerlo y podemos hacerlo bien y disfrutarlo.

Disfrutarlo, sí.

Cuando podemos ser nosotros mismos ante un auditorio o grupo de personas, gestionando nuestra ansiedad hasta el punto de poder bajarla al mínimo, mostrando naturalidad en nuestra comunicación no verbal, y pudiendo expresar nuestras ideas, obtenemos un gran refuerzo social y nuestra autoestima se refuerza muchísimo.

Hay ciertas claves a tener en cuenta a la hora de hablar en público:

Nuestro nivel de activación o ansiedad que nos puede hacer percibir la sensación de descontrol y de miedo al miedo o miedo a las señales de ansiedad: taquicardia, sudor, dificultad para respirar, bloqueo corporal, temblor en la voz o en el cuerpo. Pensar que los demás “lo pueden notar” nos hace estar muy indefensos y expuestos. Y centrar nuestra atención en la ansiedad favorece que la ansiedad se mantenga, ese comportamiento de hipervigilancia hace que nosotros mismo provoquemos que estas señales se mantengan e incluso que aumente su intensidad.

Mantener a raya nuestro nivel de ansiedad y aprender estrategias como la respiración diafragmática o el control atencional para manejarlo, será imprescindible.

Las ideas que tenemos de nosotros/as mismos/as en ese momento, o antes o después de enfrentarnos al público: ideas, la mayoría de las veces, muy negativas e hiperexigentes y que ponen en duda nuestra valía personal.

Tendemos a:

  • Anticipar las consecuencias negativas “voy a hacer el ridículo”, evaluar de manera poco realista y muy negativa nuestras habilidades, “lo hago fatal”, o las situaciones, “nadie se está enterando de nada”.
  • Generalizar los errores o las dificultades, “no lo voy a conseguir nunca”, “todo lo hago mal”,
  • o focalizar la atención en un aspecto que no es tan relevante, “ya estoy de nuevo con los titubeos”.
  • Marcarnos metas excesivamente elevadas sin tener en cuenta nuestro punto de partida a la hora de hablar en público: “tengo que hacerlo perfecto si no, no vale”
  • Exagerar nuestros errores y no tener en cuenta nuestros logros: “se me ha olvidado hablar de…”
  • Compararnos con otras personas de modo que nosotros/as siempre salimos perdiendo provocándonos una respuesta de inseguridad y desánimo: “no puedo competir con esta persona, lo hace y lo hará siempre mejor que yo”.

Desarrollar ideas más proactivas y constructivas y desbancar las ideas perjudiciales será una estrategia importante. Podemos usar autoinstrucciones positivas como: “nadie lo nota más que yo” “voy a respirar” “me voy a centrar en la presentación”, “voy a mover las manos”, “estoy consiguiendo estar más calmado/a” “he conseguido avanzar en… desde la última vez”.

La conciencia de nuestros movimientos corporales, faciales y del uso de la voz, y el conocimiento que tengamos de los comportamientos no verbales adecuados en estas situaciones. Hay aspectos de la conducta no verbal y paralingüística que nos pueden dificultar la puesta en escena y otros que nos lo facilitan, favoreciendo que el mensaje llegue de manera más clara y contundente y consigamos nuestros objetivos, y lo más importante, vamos a conseguir contagiarnos de esa actitud no verbal y sentirnos más seguros/as.

Es necesario un entrenamiento en estas competencias dirigido por un profesional.

La estructura de nuestro discurso y el uso del lenguaje verbal, así como los apoyos didácticos usados, que igualmente, puede facilitar o no que nuestro mensaje llegue al interlocutor.

La exposición progresiva a situaciones de hablar en público y la práctica son imprescindibles para descondicionar nuestra experiencia negativa y propiciar nuevas asociaciones positivas en el cerebro. Mientras más lo evitemos, más dificultades y más conflicto tendremos con esta habilidad.

Un buen curso es la opción más eficaz para superar el nerviosismo y ansiedad en las presentaciones y mejorar considerablemente nuestras habilidades.

¿Cómo yo te puedo ayudar?

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