26 de agosto de 2021

Habla desde el corazón, con tus ventanas abiertas

Para comunicar, es decir, hablar a una persona o a un grupo pretendiendo algo de esa persona o grupo; hay que tener las ventanas abiertas.

¿Qué ventanas? Preguntaréis. Siempre explico en mis clases que tenemos ventanitas por todo el cuerpo, sobre todo por el pecho y el tronco; que son una especie de ‘subcanales’ de comunicación con el exterior. Si las ventanas las mantenemos cerradas, no seremos capaces de participar del exterior y de que éste participe de nosotros. Por eso lo llamo ‘subcanales’ porque no son vistos, forman parte de un mundo más profundo y perceptivo.

Le llamo ventanas inspirada por la Ventana de Johari y ese cruce de variables YO conocido – YO desconocido; por mí – por los demás; que nos viene a decir que existe un yo abierto que es cuando lo que yo conozco sobre mí misma coincide con cómo me ven los demás y que cuanto más grande sea el yo abierto, más pequeño será el cerrado o el desconocido. Un Yo Conocido (por mí y por los demás) cada vez más abierto sería lo deseable… lo deseable por ejemplo, para mantener una buena comunicación con los demás y contigo mismo.

No se puede realizar un buen trabajo en equipo, no se puede mantener una buena relación con los demás sin tener un ambiente propicio para la comunicación efectiva.

Así que, para hablar, y cuando hablo de hablar me refiero a comunicar; siempre se debe hacer con las ventanas abiertas; con el corazón abierto. Esta comunicación efectiva o a corazón abierto está basada en la apertura, el feedback y el descubrimiento.

En este artículo explicaré qué es eso de corazón abierto, por qué es lo deseable; y aviso que no es un artículo de amor o de ser sinceros, así sin más… hablar desde el corazón tiene su miga y quizás aquí reside la clave para mantener buenas y duraderas relaciones.

La mayoría de problemas en las relaciones (laborales, profesionales, de pareja, paterno-filiales…) se dan por tener una comunicación incorrecta. ¿Malos entendidos? No, repito; no es tan sencillo.

Cuando hablamos (y me refiero a comunicar) con una persona, esta persona es un iceberg; es más, nosotros mismos somos también un iceberg. Solo se ve una punta y solo atendemos a esa punta. Puede que hasta nosotros mismos cuando nos miramos en el espejo solo veamos nuestra punta del iceberg. Creemos, entonces, que la comunicación solo se aborda con lógica. Atiendo a la punta del iceberg porque solo veo la punta del iceberg. Tal vez es lo que queremos creer porque atender al conjunto de emociones, tensiones, sensaciones, percepciones, lenguajes no verbales… que supone el resto del iceberg; es mucho más complicado. Y claro, así nos va…

Cuando hablamos (y me refiero a comunicar) con una persona o grupo de personas, somos como la luna. Tenemos un lado oscuro. Aunque claro, como dice Pink Floyd en el último tema de The Dark Side Of The Moon, no hay un lado oscuro, la luna es toda oscura. Y como apunta el grupo de música en el último tema, Eclipse; quizás aquello que nos da un rayo de luz sean esas cosas sencillas que hacemos los humanos: tocar, ver, probar, sentir, amar, los latidos del corazón… Lo que quiero decir es que atender a la luna entera, al iceberg completo: solo se puede hacer recordando que somos humanos; hablando desde el corazón.

Hablar desde el corazón no solo significa ser sincero y desde luego, no es innato al ser humano. Poder hacerlo de forma natural indica que tienes muy pocas carencias emocionales y cuando te comunicas:

  • no tienes necesidad de controlar,
  • no necesitas su aceptación por encima de todo,
  • no buscas seguridad por encima de todo.

Es decir, no manipulas, no comunicas desde tu lado oscuro.

Hablar desde el corazón significa tener suficiente madurez y si no la tienes, finges, aparentas equilibrio y tu lenguaje, tanto verbal como corporal, te delatará; haciendo que tu mensaje sea incoherente.

¿Y si en lugar de intentar controlar la conversación, la relación… de intentar controlarnos a nosotros mismos; nos liberamos?

¿Y si liberamos los sentimientos que nos hace sentir la comunicación como obstáculo? ¿Por qué no soltar mis necesidades para que no me sienta amenazado por la posibilidad de fracaso en la comunicación y por tanto en la relación?

Empatizar, descubrir las necesidades del otro mostrando las propias; esto es el entendimiento: la comunicación. Recordad que la comunicación tiene un componente siempre persuasivo pero no debe tenerlo manipulador.

Al hablar de corazón parece que esté hablando desde la sensiblería. No es así y, de hecho, lo explicaré desde la más absoluta frialdad.

El objetivo de cualquier relación humana es alcanzar un beneficio para las partes implicadas. ¿Qué tipo de beneficio? Intelectual, emocional, social, material…

¿Cómo lo conseguimos? Existe un medio que es básico y primordial: la comunicación.

Queremos una respuesta del otro o de los demás, para alcanzar dicho beneficio. La comunicación es un medio y cada parte busca su beneficio. Suena fácil ¿verdad? Si así fuera ¿por qué nos cuesta tanto entendernos a largo plazo?

Quizás, creo yo; porque la lógica pasa a un segundo plano… somos humanos.

  • ¿Qué buscas? ¿Qué no buscas?
  • ¿Cómo es la calidad de la comunicación?
  • ¿Qué pasa con la otra parte?

Recuerdo hace años, muchos años; a una amiga le gustaba un chico, ella ‘moría de amor’ por él. El chico en cuestión le pidió de salir y lo primero que mi amiga me dijo fue: ¡Por fin! ¡Ya tengo novio!

¿Buscaba amor o un novio? Quizás camufló, confundió sus necesidades. Con esto se logra el objetivo pero no el beneficio y, desde luego, no el beneficio real.

Recordad que la comunicación es el medio para conseguir un beneficio por ambas partes y que para esto, debemos atender al proceso, al cómo lo conseguimos.

Como he dicho antes, somos humanos y en todo proceso comunicativo las cosas se complican porque entran en juego las creencias, condicionamientos sociales, los comportamientos según patrones establecidos que seguimos sin ser conscientes que los seguimos…

Saber lo que se quiere y si realmente es lo que se quiere, no siempre está claro. Si preguntamos a diferentes personas qué esperan de una relación, podemos encontrar respuestas como: implicación, amor, respeto, seguridad, comprensión, apoyo, dinero, etc.; conceptos que podrían estar camuflando la necesidad de: aceptación, seguridad, control, supervivencia, individualidad, unidad. Este es un problema común que puede complicarse aún más si las creencias sociales, idealizaciones, establecen las condiciones en las que debo recibir el beneficio. Normalmente los estereotipos no tienen una base muy objetiva que digamos y si los aceptamos como reales nos pueden conducir a repetir un patrón de frustración, al no coincidir lo que comunico con lo que espero.

Sabes lo que quieres, pero ¿te haces entender? La comunicación es un intercambio de información y estados de ánimo o emociones entre un emisor y un receptor utilizando diversos medios y códigos. Para que haya una buena comunicación es primordial que el mensaje sea:

  • Comprensible
  • Interesante

… pero esas dos cualidades no son tan fáciles de conseguir.

¿Conocemos el proceso que un mensaje debe atravesar hasta llegar al otro? El emisor codifica la información a transmitir para ahorrar tiempo, eliminando partes no importantes para él, generalizando conceptos y distorsionándolos, ya que las palabras tienen diferentes significados y carga emocional dependiendo del contexto individual del emisor. Ese “mensaje en clave” se envía al receptor, quien intenta rellenar los huecos creados por las eliminaciones y dar significado a las generalizaciones y distorsiones con un contexto que generalmente será el suyo, salvo que conozca en gran profundidad al emisor y su cultura. Problema clásico, por ejemplo, de las traducciones.

Visto así, resulta casi increíble que con este sistema tan defectuoso lleguemos siquiera a entendernos. Sólo la buena voluntad y la capacidad de mantener el interés del receptor hará que este intente captar todo el significado del mensaje.

Podemos llegar a pensar que la comunicación es un proceso un tanto defectuoso… Pero ¡nada más lejos de la realidad! Es humana, es un Arte y se consigue:

  • siendo conscientes
  • teniendo voluntad
  • manteniendo el interés

… es decir, si es de corazón.

Ser conscientes de todo mi iceberg, de mi estado de ánimo, mis emociones, mi lenguaje verbal y corporal. Ser conscientes de que la otra parte también es un iceberg y debemos llegar a ella con voluntad y haciendo el mensaje atractivo.

Esto es algo que ocurre mucho en comunicación, regirnos por patrones pre-establecidos de comportamiento sin ser conscientes si son útiles o no en un momento determinado, creer que comunicar es algo innato y no hay más que aprender… caemos en los mismos errores sin cambiar nada, nos frustramos y en lugar de aprender nuevos caminos, abordamos el siguiente acto comunicativo desde el miedo y la frustración. Comunicar desde el miedo o la frustración es caer en el estatismo, el bloqueo, el pretender controlar a la otra parte, no cuidar la calidad del proceso comunicativo…

Como diría Einstein, locura es repetir siempre las mismas acciones esperando resultados diferentes.

Te propongo formas nuevas de aprender a comunicar con efectividad.

El camino más rápido y efectivo es aprender a través de la acción y de forma integral: cuerpo, pensamiento, emociones y lenguaje. Y, además, la mejor forma para que no se olvide, es aprender a través del movimiento, del juego y del entretenimiento.

Te propongo un TALLER EXPRÉS DE COMUNICACIÓN: EL PROGRAMA E+MOTION DE COMUNICACIÓN

Comunicar es el talento de influir en los demás, es la capacidad de, utilizando las tres herramientas: lenguaje, cuerpo y emociones; motivar a los demás, hacer que pasen a la acción. Para poder conseguir esto, tenemos que convertir nuestros bloqueos y creencias limitantes en fortalezas, motivarnos nosotros mismos; encontrar qué es lo que nos lleva a la acción.

Este programa exprés de aprendizaje de habilidades comunicativas se basa en unas pocas premisas, pero muy claras:

  • Decir algo es hacer algo, requiere movimiento y energía.
  • Lo que piensas, lo que dices, lo que sientes, lo que quieres transmitir, lo que los demás entienden, cómo utilizas el lenguaje, tu cuerpo… todo es uno y no se puede aprender por separado.
  • La comunicación y su aprendizaje lleva buenas dosis de creatividad y para ser creativos hay que alejarse de automatismos y malos hábitos; hay que desaprender para volver a aprender.
  • Comunicar de forma eficaz significa mover a los demás, es sinónimo de liderar.

Nuestro cuerpo está hecho para moverse. El movimiento genera energía y tu energía es lo que hace que conectes con las personas. Poner en marcha a las personas que te rodean depende de tu energía.

¿Nos ponemos en marcha?

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Natalia Bravo

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