26 de febrero de 2022

El poder es temporal pero se ejerce como si fuera eterno

Hay una cosa que ha ayudado muchísimo a mi desarrollo personal (además del teatro) y que por más títulos académicos que vaya atesorando a lo largo de mi vida, nunca podrán competir con él. Se trata del deporte. Me ayuda a desarrollar la sensación de fortaleza física y mental, a darme cuenta y ser consciente de mi poder, un poder interior que no hace falta ser demostrado y, ni mucho menos, imponerlo a los demás allá por donde vaya.

Intento hacer deporte todos los días y reconozco que después de pasar el (¿la?) covid hace unas semanas, me está costando recuperarme. Siento mucha fatiga y mis músculos no están como antes. Hay días que me frustro pero es una frustración pasajera. Ya llegaré. Si es que había llegado a algún lugar. Aun así, esa sensación de poder interior, permanece; aunque no me encuentre en forma en estos momentos.

Se sabe que el poder es pasajero donde quiera que se sustente, en la familia, la Administración, la empresa o en las organizaciones políticas o ciudadanas, pero se ejerce como si fuera eterno. Con esta frase he arrancado hoy la jornada buscando información sobre el tratamiento del poder en las tragedias clásicas. Quien me iba a decir que las ocho de la mañana iba a encontrar la clave del poder y, por tanto, de gran parte de la angustia del ser humano; ya sea como ciudadanos, como parte de la familia, como trabajadores…

La comida me sentó mal el jueves. Hace tiempo entendí que el estómago es mi segundo cerebro –  o puede que el primero – y conforme me hago mayor, es más y más sensible a todo; no solo a la comida. Se me ocurrió comer viendo las imágenes de las bombas y de las personas llorando, se me paró el cuerpo.

Con el mal cuerpo de la guerra y la fatiga que tampoco me permitió dar la clase de teatro de los jueves en el cole como a mí me hubiese gustado, caminaba lentamente por la calle y escuché a un chico hablar por teléfono. Me han ingresado la nómina, hoy día 24 y es muy raro porque siempre lo hacen el día 28. Mientras el chico habla yo me pongo a pensar en el tiempo que hace que no tengo nómina y lo bonito que era cuando sí la tenía y en esa maldita decisión de ser autónoma… Que estoy pensando – continúa el muchacho – que igual es que me van a dar de baja (bonito eufemismo) porque si no, no le veo el sentido… y yo me pongo a pensar en que, escuchado lo escuchado, prefiero ser autónoma. Nunca sé cuándo me va a salir un trabajo, si me lo van a pagar y si lo hacen, cuando lo harán; pero lo he elegido yo y en la elección ya está incluida la incertidumbre de vida que llevo.

Supongo que la incertidumbre es peor cuando piensas que es certidumbre. El ser humano busca la seguridad de la certeza y cuando cree que la tiene y resulta que no es así (porque no es así y esto es una opinión mía sujeta a rebatimientos sobre todo por aquellos que se han creído la historia de que  sus vidas están ancladas a una total certidumbre), ya sea en el trabajo, en el matrimonio (menciono esto por tratarse de contratos) se nos cruzan los cables.

Rara avis in terris nigroque simillima cygno. Juvenal

Un ave rara en la tierra y muy parecida a un cisne negro. Esta era una expresión común en el Londres del siglo XVI como una declaración de imposibilidad porque todos los registros históricos de los cisnes decían que tenían plumas blancas. Es decir, un cisne negro era imposible. Hasta que una expedición a finales del siglo XVIII descubrió cisnes negros en Australia Occidental. Así que el término se transformó para denotar que una imposibilidad puede que solo sea percibida para ser refutada más tarde. Demostró la fragilidad de nuestro conocimiento.

De aquí surge la teoría del cisne negro desarrollada por el ensayista, investigador y financiero Nasim Taleb. Es una especie de metáfora que describe un suceso sorpresivo (para el observador), de gran impacto socioeconómico y que, una vez pasado, se racionaliza por retrospección (haciendo que parezca predecible o explicable, y dando impresión de que se esperaba que ocurriera).

Para que un suceso se considere «cisne negro» tiene que cumplir tres atributos: ser un caso atípico porque se encuentra fuera del ámbito de las expectativas regulares; no hay nada en el pasado que puede apuntar de manera convincente a su posibilidad. En segundo lugar, conlleva a un impacto extremo. En tercer lugar, a pesar de su condición de rareza, la naturaleza humana nos hace inventar explicaciones de su presencia después de los hechos, por lo que es explicable y predecible.

Aunque parezca mentira, una pequeña cantidad de «cisnes negros» explica casi todo en nuestro mundo, desde el éxito de las ideas y las religiones, a la dinámica de los acontecimientos históricos, hasta los elementos de nuestra vida personal. Gripe de 1918, Primera y Segunda Guerra Mundial, el ascenso de Hitler al poder, el crack del 1929 o el de 1987, los atentados de las Torres Gemelas, la caída de Lehman Brothers, el Brexit, la invención de internet… ¿la pandemia actual? ¿La guerra, conflicto actual Rusia/Ucrania? Sí y no.

«La historia es opaca. Se ve lo que aparece, no el guion que produce los sucesos, el generador de la historia», dice Taleb. Aun así, nos empeñamos en cambiar su curso, en atisbar, por ejemplo, cuánto va a crecer el PIB en un año. Hasta que de repente surge el ignorado y desconocido Covid-19 y todo se precipita.

Normalmente hay un grupo de personas que sí está enterado de que un determinado evento es posible, esto sería un «cisne blanco». Pero existe un segundo grupo que no está al tanto de que este fenómeno es posible, ni está preparado para sus consecuencias. Por lo que en este caso efectivamente la situación es vivida como un «cisne negro».

¿En qué grupo estás tú? ¿En qué grupo está el chico al que le han ingresado la nómina antes de tiempo? ¿En qué grupo está la población ucraniana y rusa?

«Con toda mi experiencia, nunca me he encontrado en un accidente (…) de ningún tipo que sea digno de mención. En todos mis años en el mar, solo he visto un barco en situación difícil. Nunca vi ningún naufragio, nunca he naufragado ni jamás me he encontrado en una situación que amenazara con acabar en algún tipo de desastre». Edward Smith en 1907. Cinco años más tarde moriría, junto a más de 1.300 personas, en las aguas del Atlántico tras colisionar su barco contra un iceberg. Fue el hundimiento de una forma de observar la realidad. Otro terrible disfraz del cisne negro.

El Cisne Negro negativo suele ser instantáneo, ocurre muy deprisa; pero también hay positivos aunque requieren un tiempo mucho mayor para mostrar sus efectos. Algunas de las fracturas históricas, como el desarrollo del ordenador y la implantación de Internet, han requerido décadas de perfeccionamiento y paciencia para brindar cambios trascendentales a la sociedad sin que la invasión en la vida diaria de las personas se observara con nitidez.

Dice Taleb que no se trata de predecir sucesos cisne negro, sino construir robustez frente a las actitudes negativas que se producen y poder aprovechar las positivas…

Deduzco que se trata de ser conscientes de que pasarán cisnes negros por nuestras vidas y, lo más importante, que deberíamos estar preparados para soportar la incertidumbre que conlleva.

Pensemos en la vida de un pavo, un pollo… al que se le da de comer todos los días. Cada vez que le damos de comer, el pavo/pollo confirmará su creencia de que una familia muy amable lo alimenta con el fin de cuidarlo. El día anterior al día de Navidad, el pavo sufrirá un suceso extremo, inesperado; que le obligará a revisar su creencia… si pudiera hacerlo.

El problema del pavo/pollo es que lo que ha pasado hasta el momento no le dice nada sobre lo que ocurrirá mañana. El pavo/pollo confunde la «ausencia de pruebas» y dar por sentadas ciertas situaciones con tener realmente la «prueba”.

Volviendo a los dos grupos, cisne blanco y negro. Entonces, se trata de que el segundo grupo esté preparado para que el primero decida soltar un cisne negro a modo de bomba, literal o metafórica; porque el ingreso de la nómina el día 24 es una bomba, descubrir la infidelidad de la pareja, que te pida el divorcio, enfermar de covid, que sirvas de comida el día de Navidad… pensamos que lo que ha funcionado de forma óptima en el pasado va a seguir siendo así, hasta que un día, de forma inesperada, todo se quiebra.

Personas, empresas, organismos, gobiernos… desarrollan un poder destructivo convirtiéndose en cisnes blancos que arrojan bombas de incertidumbre y lo hacen porque sí, para demostrar que tienen ese poder y tú no.

Todos somos efímeros pero siempre hay quienes se niegan a reconocerlo y juegan a ser dios, viviendo en la certidumbre a través de las incertidumbres del resto.

El poder es temporal pero se ejerce como si fuera eterno… y en lugar de aceptar nuestra temporalidad y naturaleza efímera, solo queremos ser dioses.

Pasaré este sábado con la única certidumbre del deporte, del teatro, tener un pequeño poder interior; algo que de poco servirá si algún cisne blanco decide lanzar alguna bomba… soy consciente de que soy del segundo grupo, soy mortal y efímera; muy efímera.

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Natalia Bravo

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