18 de febrero de 2022

El Arte de Comunicar… … según las claves de El arte de amar de Erich Fromm

Creo que tendría yo unos dieciséis o diecisiete años cuando escuché al profesor de Filosofía hablar de un tal Erich Fromm y del concepto de Libertad, de la religión, de la relación entre monoteísmo y el padre autoritario y castrador… me interesé por él, por Erich Fromm. Un poco más tarde descubrí que también había escrito un libro sobre el amor y, en ese momento, no me cuadró que un filósofo escribiera sobre el amor porque los filósofos escriben sobre temas esenciales de la vida ¿verdad? Pronto descubrí que el amor es un tema esencial en la vida del ser humano y que en la Antigüedad, los filósofos ya hablaban sobe él. Quizás este intento de elevar a ciencia ‘seria’ la ciencia provoca que nos centremos en aquello que se puede cuantificar y datar sin tener en cuenta que el ser humano en esencia no se puede cuantificar ni datar.

El arte de amar me hizo entender el amor como concepto, como práctica y me hizo entenderme a mí misma y lo equivocada que yo estaba. Pero por aquella época y durante muchos años no pude aplicar el amor como arte porque yo misma era mi propio bloqueo y mi falta de autoestima e inseguridad, si bien me permitían entender los conceptos; no me dejaban practicarlos.

Por fortuna, esto ha cambiado y es que desarrollar cualquier arte implica el desarrollo personal también.

Las experiencias de Fromm con sus esposas no fue muy positiva (divorcio, suicidio…) pero él quiso cambiar su perspectiva vital, quiso abrirse al mundo, a la felicidad y a la lucha por aquello en lo que creía; se puso un firme propósito: aprender a amar. Y buscó, a su vez, enseñar a amar también al resto del mundo. De ahí el famoso libro ‘El arte de amar’ y la felicidad de la que disfrutó en las últimas décadas de su vida.

¿Y por qué cuento todo esto?

Porque me di cuenta de que aquello que Fromm dice sobre el amor, se puede aplicar a la comunicación. Creo que el aprendizaje de todas las artes se realiza de la misma forma. El arte de amar, de comunicar, de pintar, de diseñar, de vivir…

“Amar sin saber amar, hiere a la persona que amamos”. Esta frase de Thich Nhat Hanh resume sin duda una realidad más que evidente. Yo añado que hablar sin saber hablar, hiere a tu interlocutor. La mayoría de nosotros no somos maestros en este arte, somos más bien neófitos de una realidad en la que nos sumergimos faltos de herramientas.

Erich Fromm dejó muy claro en El arte de amar que amar es tarea de artistas entrenados, no solo de soñadores desbocados. Aprender a amar exige práctica, dominio y un trabajo continuado donde el esfuerzo y el buen hacer no dejan nada al azar o a su suerte. 

Sustituid amar por hablar o comunicar.

Ya en el prólogo de este libro apunta que su lectura defraudará a quien espere fáciles enseñanzas porque su finalidad es demostrar que el amor no es un sentimiento fácil para nadie. Su finalidad es convencer al lector de que todos sus intentos de amar están condenados al fracaso, a menos que procure, del modo más activo, desarrollar su personalidad total, en forma de alcanzar una orientación productiva; y de que la satisfacción en el amor individual no puede lograrse sin coraje, fe y disciplina.

En este prólogo, podemos encontrar esta cita de Paracelso:

Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende también ama, observa, ve… Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor… Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas nada sabe acerca de las uvas.

Cuanto mayor es nuestro conocimiento, más grande es nuestra capacidad…

Fromm parte de la premisa de que si el amor es un arte, requiere de conocimiento y esfuerzo. ¿O es solo una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno «tropieza» si tiene suerte? El amor como arte corresponde a la primera opción, si bien la actualmente se crea que es la segunda.

No es que la gente piense que comunicar carece de importancia. En realidad, todos están sedientos de ser escuchados y de hablar. Y aquí reside uno de los primeros problemas. Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar. Creemos que no hay nada que aprender sobre comunicación, sabemos hablar ¿no? pues ya está. El problema se reduce a cómo lograr ser amados, cómo ser dignos de amor. Es decir, cómo ser escuchados.

Para alcanzar ese objetivo, se siguen varios caminos o estrategias. Tener éxito, ser tan poderoso y rico como lo permita el margen social de la propia posición. Ser atractivos por medio del cuidado del cuerpo, la ropa… Existen otras formas de hacerse atractivo, tales como tener modales agradables, ser útiles, modestos, inofensivos.

Estrategias superfluas que nos llevan a la segunda premisa que es esa actitud de que no hay nada que aprender sobre el amor, es la suposición de que el problema del amor es el de un objeto y no de una facultad. La gente cree que comunicar es sencillo y lo difícil es encontrar el objeto apropiado que escuche y haga caso a lo que se dice.

Esta actitud de que hablar es muy fácil, sigue siendo la idea prevaleciente sobre la comunicación. Y de la misma forma que amar se reduce a encontrar a alguien por arte de magia – de hecho en el fondo seguimos pensando que tiene algo de mágico – pensamos que hablar de forma efectiva, es decir, comunicar tiene más relación con un don que con una capacidad que se puede aprender.

Estas creencias pueden ser una posible causa de que la tarea de comunicar fracase tan a menudo. Entonces, ¿por qué no estamos ansiosos por conocer los motivos de este fracaso y por corregir los errores?

Esto es lo que hace Fromm en El arte de amar, examinar las causas de tal fracaso y estudiar el significado del amor. Y lo que hago a continuación es extraer algunos puntos de este análisis y compararlos con la comunicación.

Pero como bien dice Fromm, el primer paso a dar es tomar conciencia de que el amor es un arte, tal como es un arte el vivir. Si queremos aprender a comunicar debemos proceder de la misma forma que si quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, pintura, carpintería, medicina…

¿Cuáles son los pasos necesarios para aprender cualquier arte? El proceso de aprender un arte puede dividirse convenientemente en dos partes: una, el dominio de la teoría; la otra, el dominio de la práctica.

¡Vamos con un poco de teoría!

El amor en voz activa. Comunicar es una actividad física.

Si hay algo que deseamos durante gran parte de nuestra vida es ser amados. Ansiamos ser cuidados, valorados, apreciados, venerados y validados en cada cosa que hacemos, somos o tenemos. Sin embargo, hay algo que debemos entender cuanto antes: el amor en “voz pasiva” no sirve ni es maduro. De la misma forma deseamos hablar sin demasiado esfuerzo y ser escuchados.

Comunicar se conjuga en presente y en voz activa. El querer de los buenos artistas implica tener la maestría de quien sabe participar, dar y recibir, construir y ser parte activa de un proyecto donde siempre está presente la mentalidad de crecimiento.

Piensa en charlas, discursos… a los que has asistido y el orador estaba como en otro plano totalmente alejado del público. Piensa en ese compañero o colaborador que te habla o te envía mails sin considerarte.

El amor como necesidad. Hablar desde el ego

Aprender a amar implica primero saber despojarse de todas las necesidades. Porque a quien busca tener una relación para aliviar sus carencias le sucederán dos cosas: que nunca se verá satisfecho y que abocará a la otra persona a un estado de esclavitud permanente.

Comunicar es establecer una relación saludable y, por encima de todo, un vínculo altamente productivo. Es extinguir de nuestro interior la omnipotencia narcisista, el deseo de acumular y de explotar a otros, para llegar hasta el otro sin miedos y poder ofrecernos así en plenitud.

Comunicar es hablar conforme a un objetivo. Piensa en las veces que hemos hablado desde la necesidad de imponer nuestro ego, esas veces en las que el objetivo es solo escuchar nuestra voz, imponer nuestra voz; sin más. No solo es frustrante para todos, es improductivo porque es hablar por hablar, no se consigue nada.

Amar es un acto de creatividad

El amor según Erich Fromm es una energía. Es un impulso que nos anima a movilizarnos, a expresarnos, a crear… Ahora bien, esa fuerza expansiva y creativa solo emerge cuando tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas.

La comunicación es como la música, la pintura, la carpintería, la escritura o la arquitectura. Se necesita comprender la teoría y más tarde, ser maestro en la práctica. Así, al igual que un ingeniero altamente creativo, también nosotros lograremos sortear con imaginación y eficacia cada dificultad, cada reto, cada imprevisto en el camino…

Piensa en esas veces que en tu comunicación diaria, ya sea en el trabajo, con la famila… te dejas llevar por inercias, por camimos ya recorridos. Hablamos como autómatas, sin ser conscientes, con frases y fórmulas hechas… que no siempre sirven y son productivas. La creatividad es una herramienta comunicativa cuya finalidad no es expresar una idea, sino que busca generar un intercambio de sensaciones y emociones para enfrentar los retos que nos plantea la dinámica social y profesional, este es el verdadero sentido comunicativo de la creatividad.

Creatividad es pensar nuevas ideas, pero sobre todo hacer cosas nuevas, por lo tanto para expresar y defender tus ideas debes experimentar con herramientas creativas que te permitan desarrollar una visión única e imaginativa, darle un sentido artístico a la comunicación nos permite también desarrollar habilidades y destrezas para actuar diferente.

El ser humano encontró distintas formas para expresarse creativamente en el mundo que nos rodea: pintura, música, literatura, arquitectura, escultura, danza, teatro, grabado, fotografía, cine, etc. Mientras más practiquemos ser creativos, mayor será la generación de nuevas ideas con propuestas, frescas, innovadoras y originales…

Para ser creativos a la hora de comunicarnos debemos atrevernos, sin miedo. Nuestro motor nunca debería de ser el miedo, más bien el amor a lo que estamos haciendo.

Aparte del aprendizaje de la teoría y la práctica, un tercer factor es necesario para llegar a dominar cualquier arte. El dominio de este arte debe ser un asunto de fundamental importancia; nada en el mundo debe ser más importante que el arte. Esto es válido para la música, la medicina, la carpintería, el amor, la comunicación… Y quizá radique aquí el motivo de que la gente sólo en tan contadas ocasiones trata de aprender ese arte.

Debemos dejar de conjugar la comunicación en voz pasiva y de verla como solo un don que, en un momento dado, une mágicamente a las personas. Porque la comunicación es sustancia, es cuerpo y es materia. Una materia prima con la que edificar un buen proyecto, el mejor de nuestras vidas si así lo queremos y nos responsabilizamos de ello…

Recapitulando, el amor para Fromm es energía, pero no basta con sentirlo sino que también hay que cuidarlo y alimentarlo para poder vivirlo. Para hacerlo, parte de cuatro premisas básicas que necesita cualquier arte para ser desarrollado:

  • Disciplina
  • Concentración
  • Paciencia
  • Preocupación para dominar el arte

¿Parece que es un grandísimo esfuerzo? Lo curioso del tema es que cuanto más trabajamos la comunicación, más disfrutamos.

Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar.

Erich Fromm

Y yo añado que la clave para comunicar no es hablar y ser escuchado, sino escuchar; la clave reside en la propia capacidad de comunicar.

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Natalia Bravo

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