15 de septiembre de 2021

¿De qué hablamos cuando hablamos de hablar bien?

Hablar bien es hablar correctamente y además hacerlo con eficacia. Pero, para hablar con eficacia, habrá que hacerlo correctamente.

Empezaré diciendo que la palabra ‘hablar’ tampoco es la correcta; en todo momento me refiero a comunicar. La comunicación es un proceso complejo en el que intervienen dos o más personas con sus pensamientos, sentimientos, percepciones…

Supongo que huelga decir que la comunicación es importante porque, entre otras cosas, es nuestra tarjeta de presentación en las relaciones sociales, es una herramienta de persuasión, el medio para informar y transmitir datos, ideas, valores… no hay un momento del día en el que no comuniquemos, habrá que hacerlo bien ¿verdad?

Pero antes de nada vamos a recordar el típico esquema de la comunicación, aunque, como veréis, un poco modificado:

Y es que a pesar de que la comunicación puede resultar, a priori, un proceso sencillo, lo cierto es que una gran parte de nuestro mensaje no llega a nuestros interlocutores; bien sea por nuestras propias dificultades a la hora de transmitir o por la percepción de nuestra audiencia.

En el proceso de comunicación se va produciendo una reducción o distorsión del mensaje porque hay una diferencia entre:

  • Lo que se quiere decir
  • Lo que se dice
  • Lo que se oye
  • Lo que se escucha
  • Lo que se comprende
  • Lo que se retiene
  • Lo que se reproduce

Y aquí radica su complejidad, teniendo en cuenta de que, además, hablar bien es hacerlo con naturalidad.

Este artículo solo pretende hacer un listado básico de aquellos aspectos a tener en cuenta para hablar de forma correcta, atendiendo a lenguaje verbal, no verbal, locución y argumentación.

LENGUAJE VERBAL

En todas nuestras relaciones sociales y más en nuestras intervenciones en público se nos clasifica por cuatro cosas:

  • por lo que hacemos
  • por lo que parecemos
  • por lo que decimos
  • por cómo lo decimos.

Como siempre apunto, lo que decimos es solo una parte de la ecuación; debemos atender el todo.

Otro apunte: hablamos para que nos entiendan los demás; por tanto, es importante hablar con claridad, brevedad, precisión y corrección.

1.- Para conseguir claridad lingüística es necesario:

• Comprender totalmente para comunicar con claridad.

• Sencillez en el léxico: sobre todo cuidado con neologismos, extranjerismos, tecnicismos y siglas poco conocidas; hay que traducirlas para que se entiendan y muchos casos, si estamos habituadas a ellas, no lo hacemos.

• Naturalidad.

• Frases cortas. No es prudente enunciar frases en las que se inserten varias subordinadas.

• Orden gramatical lógico: sujeto verbos más complementos.

• Repetir y reiterar. Sobre todo los datos, hechos que creemos que son más importantes. En las repeticiones se puede enunciar de distintas maneras para no repetir pero sí redundar en la idea para que llegue al auditorio.

• Usar tiempos cercanos al presente.

• Existen dos tipos básicos de estiloEstilo nominal en el que predominan los sustantivos y los elementos asociados al sintagma nominal. Estilo verbal en el que predominan los verbos y los elementos asociados al sintagma verbal. El estilo verbal es más cercano y personal que el estilo nominal ya que los verbales permiten oraciones más cortas y sencillas de entender y evitan términos muy largos. Es más creativo, expresivo y cercano al estilo coloquial.

• Crear imágenes gráficas, comparaciones, metáforas, refranes, humor…

2.- Brevedad.

Lo bueno si breve dos veces bueno. Si hablamos de brevedad estamos hablando de concisión: brevedad en el modo de expresar los conceptos; es decir, efecto de expresarlos atinada y exactamente con las menos palabras precisas.

3.- La brevedad es una cualidad que se refiere a las palabras y a la longitud de las frases, y la precisión es una cualidad que tiene que afectar a los conceptos. Para ser precisos hay que tratar de describir imágenes visuales para que las personas destinatarias puedan grabarlas en su imaginación y en su memoria.

4.- Además hay que decir las cosas correctamente. Es preciso comunicar con corrección teniendo en cuenta el estilo personal, las circunstancias específicas de cada situación y las peculiaridades del público que nos escucha.

LENGUAJE NO VERBAL

Son varias las funciones que cumplen los mensajes no verbales:

  • Enfatizar el mensaje verbal (de forma consciente o inconsciente).
  • Repetir el mensaje verbal.
  • Sustituir el mensaje verbal.
  • Mostrar actitudes básicas del receptor y regular la comunicación, por ejemplo, con las señales no verbales mostramos interés, disgusto, animamos a cambiar de tema, reforzamos la exposición y contradecir o distorsionar el mensaje verbal y, cuando esto ocurre, prima para el interlocutor el mensaje no verbal.

Características generales de la Comunicación no verbal:

  • La comunicación no verbal, generalmente, mantiene una relación de interdependencia con la interacción verbal.
  • Con frecuencia los mensajes no verbales tienen más significación que los mensajes verbales.
  • En cualquier situación comunicativa, la comunicación no verbal es inevitable.
  • En los mensajes no verbales, predomina la función expresiva sobre la referencial (La función expresiva, llamada también función emotiva o sintomática, es un tipo de función del lenguaje que se emplea con el propósito de comunicar a un receptor los estados de ánimo, sentimientos o emociones del emisor. La función referencial se emplea para mencionar los factores externos del propio acto comunicativo y del emisor, lo que permite exponer la realidad de manera concreta y objetiva).

Tipologías de la Comunicación no verbal

Paralingüista

El paralenguaje es el conjunto de elementos no verbales de la voz, es decir, se refiere a cómo se dice algo y no a qué se dice. Los atributos inherentes a la voz humana que le otorgan singularidad son: timbre, sonoridad y altura. Los matices en el tono y timbre de voz (suavidad, volumen, nasalidad…) dan clara información sobre el estado de ánimo y las intenciones del hablante.

Por ejemplo, el tono de voz refleja el estado emocional, de forma que la excesiva emocionalidad ahoga la voz y, el tono se hace más agudo.

Proxémica

La Proxémica se refiere al uso del espacio que hacen dos o más personas en el proceso comunicativo. Es decir, el espacio físico o distancia que toda persona mantiene con los que le rodean.

La Kinésica o Cinesis

La Kinésica o Cinesis estudia el significado de los movimientos corporales y los gestos en una situación comunicativa.

Es fundamental destacar que los movimientos corporales efectuados, pueden tener intención o no tenerla y que los movimientos oculares también se engloban en la Kinésica.

Claves para una Comunicación no verbal efectiva

1. Convertir la sonrisa en parte del repertorio regular. Al iniciar las relaciones comunicativas así como en situaciones tensas, la sonrisa es una herramienta muy útil; mayoritariamente porque cuando se sonríe se produce un “efecto espejo” en el interlocutor y que, gracias a la sensación de causa-efecto genera sentimientos positivos en ambos interlocutores.

2. Mostrar expresividad pero sin sobreactuar. Por ejemplo, mantener los dedos unidos cuando se gesticule, las manos por debajo del nivel de la barbilla y evitar cruzar brazos o pies.

3. Utilizar gestos abiertos. Por ejemplo mostrar las manos, estirar los brazos y piernas, abrir los hombros, no interponer objetos entre el propio cuerpo y el interlocutor, como mesas, carpetas o libros, y asegurarse de que la cara es visible.

4. Utilizar gestos que acompañen al discurso y faciliten la comprensión. Por ejemplo, indicar con gestos una medida o una distancia, señalar una dirección, describir un ritmo o estirar dos dedos de la mano mientras se dice que se presentarán dos ideas clave.

5. Evitar los tics gestuales que se hacen a veces por nerviosismo. Evitar jugar con un bolígrafo o con el anillo, apartarse el cabello, colocarse bien las gafas,…

6. Apoyar la conversación con el movimiento de la cabeza. Utilizar los gestos de asentimiento triples al hablar y el gesto de ladear la cabeza al escuchar. Mantener la barbilla hacia arriba.

7. Controlar el contacto visual. Practicar el contacto visual pero evitar el contacto en el momento en que resulte agresivo o incómodo a los demás. Las personas que miran son más creíbles que las que no lo hacen.

8. Controlar la postura del cuerpo en conversaciones sentadas en una mesa. No es aconsejable recostarse sobre la misma pero tampoco desaparecer tras ella hundiéndose en la silla. Inclínate hacia adelante cuando escuches y mantente erguido cuando hables. Mantener siempre los brazos sobre la mesa. Evitar las manos cerradas y los brazos o pies cruzados.

9. Para una posición de pie. No permanecer totalmente inmóvil, moverse con naturalidad, desplazarse de vez en cuando. Además no se debe dar nunca la espalda al auditorio, aunque se esté escribiendo hacerlo de forma lateral.

10. Controlar la distancia con el interlocutor.

11. Usa la técnica del espejo. Imita sutilmente el lenguaje del cuerpo de los demás (expresiones faciales, gestos, postura, tono de voz,…).

LOCUCION

Ya con el tema del lenguaje hemos visto la importancia de la claridad en los mensajes; entonces nos referíamos a la claridad en las ideas, cómo exponerlas ordenadamente para no crear confusión en el auditorio y hablábamos de la precisión para que las palabras elegidas se correspondan lo más fielmente posible a los conceptos e ideas que queremos transmitir. Esta cualidad exige que cuidemos nuestra riqueza de vocabulario para utilizar la palabra o expresión más adecuada en el momento justo con la intención de perfilar la idea que se pretende comunicar.

Al hablar de locución nos referimos a la vocalización, el tono la intensidad y la velocidad, y el volumen.

Nos preocuparemos igualmente por la claridad pero ahora de los sonidos que emitimos. La vocalización de las palabras. Estas no deberían salir a borbotones, ni atropelladas, ni a regañadientes como si nos costara esfuerzo articularlas. Las palabras pueden ser un regalo para el auditorio, y para ello es necesario mejorar la dicción y que la vocalización sea lo más correcta posible.

Para lograr una mejor vocalización es importante la respiración diafragmática: evitar respirar con la parte superior del pecho y contar con mayor cantidad de aire, asegurarnos un ritmo de respiración relajado. En la emisión de la voz el pecho es una caja de resonancia. La voz ha de reverberar y tener alcance. Un sonido profundo y resonante multiplica el impacto de una idea. Evita caer en una exposición monótona, para ello utiliza distintas intensidades, tonos y entonación. Varía el tono, la intensidad, la velocidad y el volumen de la voz.

Para captar y mantener la atención del auditorio no es necesario gritar. El efecto dramático de un susurro puede ser muy intenso.

Evita que el volumen de voz se reduzca al final de las frases. En este punto las ideas que se están exponiendo deben alcanzar su máximo énfasis, en lugar de desvanecerse con las últimas palabras de la oración.

Lo mejor son los cambios de ritmo, siendo las pausas el recurso más interesante. Siempre que se manejen con seguridad sirven para ocultar el nerviosismo, para pensar y, sobre todo, para lograr un control efectista del tiempo. La pausa precede a las palabras haciendo que su sentido gane interés. Ocasiones más frecuentes de pausas:

• El comienzo del discurso. Hasta que el auditorio esté en silencio y preparado para escucharle.

• En medio de una frase. Para dar énfasis a un punto importante.

• Después de una interrupción. El público debe quedar de nuevo en actitud de escucha.

• Antes de decir las últimas palabras. A modo de resumen.

ARGUMENTACIÓN

¿Para qué comunicamos si no es para exponer nuestras ideas, creencias, sentimientos, productos, servicios… a los demás?

La defensa de las propias ideas tiene como base los principios de la comunicación humana, pero hemos de tener en cuenta la argumentación, la forma en que exponemos nuestras ideas para que sean entendidas, comprendidas y asumidas por nuestros interlocutores.

Argumentar no es simplemente afirmar una idea u opinión; consiste también en probar, en justificar lo que se afirma, en “demostrar” algo de manera científica e irrefutable. Se trata de exponer razones con la finalidad de persuadir.

Por tanto argumentar es motivar, dando a este término los 2 sentidos que abarca:

• Ofrecer motivos, razones (centrada en el razonamiento)

• Convencer a las personas (centrada en la persuasión, teniendo en cuenta los sentimientos, valores y emociones del interlocutor o del auditorio al que se pretende convencer).

Por tanto, los motivos, las razones, habremos de adaptarlas a la idiosincrasia de las personas a las que se trata de convencer.

Variables a tener en cuenta: quien argumentista – el destinatario – el mensaje – el contexto o entorno.

  • Quien argumenta: ¿cuál es su grado de credibilidad? ¿Es competente? ¿Transmite confianza?
  • Destinatario o auditorio: ¿cuál es su mundo racional y afectivo?
  • Mensaje: las opiniones y sus justificaciones ¿Cuál es el rigor, la validez de los razonamientos y de los elementos que se originan?
  • El contexto o el entorno atendiendo a la información que nos puede facilitar así como a los obstáculos y facilitadores de dicho contexto.

Aproximaciones o aspectos a tener en cuenta para realizar una argumentación:

1.- Aproximación de situación. Quién emite, quién recibe el mensaje, cuál es el contenido del mensaje, cuáles son las características de la situación. Además, es necesario tener en cuenta que en las relaciones interpersonales no todo está controlado y por tanto existe un grado de incertidumbre que deberíamos de tener en cuenta.

2.- Aproximación estratégica. Cuáles son los objetivos, qué táctica aplicar para su mejor consecución, cuáles pueden ser los resultados. Se trata de adaptarnos a lo que pretendemos y realizar una confrontación entre los objetivos y los resultados.

3.- Aproximación dinámica. La argumentación no surge en un inicio, sino que forma parte del proceso a través de las interacciones e intercambios que se producen entre las partes. Este juego requiere una adaptación permanente

ALGO IMPORTANTE PARA FINALIZAR

Vamos a fijarnos en estas tres formas de decir las cosas a, nuestros hijos, por ejemplo:

  • Vístete
  • ¿te vistes, por favor?
  • ¿Qué camiseta prefieres, la roja o la verde?

Las dos primeras son incorrectas a no ser que estemos centrados solo en dominar la conversación/relación. Es decir, si lo que queremos es convencer, tenemos que persuadir y no colocarnos por encima de la otra parte. En los dos primeros casos es nuestro ego quien habla y al ego le encanta hacer monólogos.

En el tercer caso, nos estamos poniendo a su nivel, nos adaptamos; pero quizás consigamos nuestro objetivo… esto es hablar correctamente.

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Admin
Natalia Bravo

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