7 de julio de 2021

Conversar es un Arte

El mayor obstáculo para una buena conversación es la incapacidad del ser humano para escuchar al otro con inteligencia, habilidad y comprensión #carlrogers 

Vivimos en tiempos líquidos y entre los muchos y sanos placeres olvidados de esta época, hay uno, conversar, que se encuentra en decadencia. El arte de la conversación, como cualquier otro arte que merezca la pena, requiere de unos requisitos que no son fáciles de conseguir en la era de la prisa y la exclamación: paciencia, entrenamiento, conocimiento, sabiduría, educación, respeto, tolerancia, tiempo… es decir, esfuerzo. 

Requisitos que no se prodigan con generosidad y la mejor muestra de ello es hacernos una sencilla pregunta: ¿Cuánto tiempo hace que no hemos mantenido una conversación donde se cumplieran la mayoría de estos requisitos? Más que conversar, intercambiamos opiniones con posturas ya decididas de antemano, tan inamovibles como tercas; y sin admitir, de verdad, no de ese postureo tan propio de la era de las redes sociales; que hay motivos para dudar, que podríamos estar equivocados, o no tener nada más que una pequeña parte de razón. Y sin admitir ese principio, que sí es inamovible, es imposible la conversación. Si lo es con las personas más próximas, imaginemos la tarea para intentarlo con aquellos desconocidos que no comparten nuestros inamovibles principios. 

Michel de Montaigne recalcacaba que “la palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha”. No hay afirmación que me asombre, ni creencia que me hiera, por muy opuesta que sea a la mía, afirma Montaigne. La tolerancia con el otro es imprescindible para conversar, si ya de principio establecemos límites, no hay conversación posible, si nos hieren aquellas creencias o postulados que no son los nuestros, es imposible. Tampoco tenemos por qué desdeñar desde un principio ideas que nos puedan parecer frívolas o estrafalarias, dejemos que el natural curso de la conversación las califique o no como tales. Tenemos pánico a ser corregidos en nuestras argumentaciones, cuando deberíamos estar agradecidos. 

La conversación es un intercambio de argumentos, no una clase magistral de uno o de otro.

Hay quien no dialoga, no conversa, sino que se dedica a dar clases magistrales; pero esto aporta poco al cultivo de la inteligencia mutua. Por no hablar del egocentrismo que encierra. Requisito imprescindible también para mantener una conversación: despojarse del ego y centrarse más en el otro. 

¿Por qué estoy diciendo esto? Porque la conversación efectiva debe basarse en tres claves básicas: 

·       Escucha ·       Empatía ·       Conexión 

Todos sabemos mantener un diálogo, pero ¿somos efectivos a la hora de llevar a cabo una conversación de calidad?  No todos dominamos el arte de la inteligencia conversacional, esa con la que conectar de manera auténtica con alguien intercambiando información de manera efectiva.

Hablar es también crear impacto. No nos basta solo con “caer bien”. En ocasiones, ni siquiera es eso lo que buscamos; lo que queremos es que nuestro mensaje llegue, que seamos creíbles y que logremos establecer una conexión fluida y directa con el interlocutor. Ahora bien, algo que vemos y experimentamos con frecuencia son diálogos en los que hay alguien que no escucha y que, en ocasiones, llegan a utilizar la comunicación violenta.

En el arte de la conversación eficaz, debemos aprender a gestionar emociones, a aplicar la empatía y a utilizar de manera adecuada la asertividad. Aprender a comunicar y mantener una conversación dice mucho de nosotros. Es nuestra puerta de entrada para conocer gente, para mejorar en nuestro trabajo e incluso para llegar a acuerdos y solucionar problemas.

¿Pensáis que el arte de la conversación forma parte del pasado? Cualquiera que piense que el arte de la conversación está muerto debería decirle a un niño que se vaya a la cama. Robert C. Gallagher ¡Cuánta razón! 

El arte de la conversación es el arte de comunicar y en comunicación siempre nos encontramos con dos niveles: verbal y no verbal. 

Verbal

1. Tus palabras 

La gente te juzga por las palabras que usas. Elige tus palabras sabiamente. Las palabras tienen poder. Tienen el poder de mover y de destruir. Evita usar palabras que hagan que la otra persona piense mal de ti, que parezcas arrogante, petulante… Utiliza palabras que comuniquen valores positivos, optimistas, palabras de fuerza… y asegúrate de que sean comprensibles. 

Usa palabras coloridas y ricas en significado, siempre que el oyente pueda entenderlas. 

2. Tu vocabulario 

Nuestro vocabulario puede revelar a los demás lo educado que somos, nuestra formación, estudios… Los mejores comunicadores son flexibles, utilizan un vocabulario elevado con determinados y un vocabulario más básico con otros, por ejemplo. 

Palabras y vocabulario… ¿y la paralingüística? Tan importante como lo que dices es cómo lo dices. ¿Qué tono estás usando? Cuando hablas, ¿eres monótono? ¿O cambias el tono de tu voz? El cambio es lo que ayudará a las personas a seguir lo que dices. Cambiar el tono de su voz es una forma muy eficaz de atraer a las personas. Imagínate si un pintor solo usara un color… 

Junto con las palabras que usas y su tono, también está el ritmo. A veces, cuando hablamos, es posible que debamos hacerlo lentamente y, a veces, es posible que debamos hacerlo muy rápido. La velocidad con la que hables les dirá a los demás ciertas cosas. Un ritmo rápido comunicará que estás emocionado por algo. Un ritmo lento generalmente comunica consideración o que realmente quieres que te escuchen atentamente. 

3. Emoción 

Las emociones que comunicas mientras hablas son vitales. La clave aquí es mostrar emoción sin «emocionarse». Las emociones son el vehículo de las palabras. Por ejemplo, mostrar cierto enojo puede comunicar que te tomas muy en serio algo (siempre y cuando no te enojes con frecuencia). Permitirse reír comunicará que tienes un lado divertido y que no te tomas demasiado en serio las cosas… La emoción, si se controla, es un comunicador poderoso. 

4. Enunciación 

¿Hablas con claridad para que la gente te entienda? La enunciación es una clave que a menudo se pasa por alto para una comunicación eficaz. Es imperativo enunciar nuestras palabras con claridad para que la gente nos entienda. La clave es enunciar de modo que las palabras no se unan, pero no enunciar en exceso para que suene poco natural. 

En todos estos principios, la idea es variedad. Cada vez que nos comunicamos de una sola manera, nos volvemos predecibles y la gente deja de escuchar. Debemos hacer todo lo posible para ser comunicadores coloridos y efectivos. 

Comunicación no verbal

Lo que dices afecta la forma en que te comunicas, sin duda, pero igual de importante es lo que no dices. 

5. Tus manos 

Utiliza tus manos para comunicarte pero no las mantengas a los lados, te hará parecer rígido e incómodo. Tampoco seas demasiado demostrativo hasta el punto de que la gente se pregunte a qué lugar lanzarás tus manos. 

6. Tus ojos 

Los ojos pueden ser una herramienta de comunicación muy poderosa. ¿Has hablado con alguien que está constantemente mirando a su alrededor? ¿Qué comunica eso? Falta de interés… 

Cuando hables con alguien, míralo. Préstale atención con tus ojos. Escúchalos con tus ojos. Comunica con ellos. 

7. Tus brazos 

Algunas personas ni siquiera se dan cuenta de cuándo están «cerradas» a otra persona. Cruzar los brazos es una forma segura de aislarse de la otra persona. Comunica cierre, miedo y oposición. 

8. Posición para hablar 

Es importante que seamos conscientes de nuestra posición, de cómo está nuestro cuerpo cuando conversamos porque nuestro cuerpo, por supuesto; comunica. ¿Qué ocurre cuando estamos sentados, de pie…? ¿Qué estamos transmitiendo? 

Un poco de teoría sobre la postura corporal… Existen dos sistemas corporales que debemos valorar a la hora de analizar la postura de pie de otra persona y también la nuestra: 

El sistema axial está compuesto por la zona pectoral, los pies y la cabeza: 

La zona pectoral es la que suele indicar en mayor medida hacia dónde se dirige la atención de una persona. Si se dirige hacia ti, por lo general te estará prestando toda su atención. 

Los pies también indican el interés de tu interlocutor. Si están orientados hacia la puerta, es probable que quiera irse y que tu conversación no sea de su agrado (o que quizá tenga prisa). 

La orientación de la cabeza también puede indicar la atención que te está prestando tu interlocutor, aunque en menor medida que los dos elementos anteriores. Sin embargo, es el elemento de mayor fiabilidad a la hora de analizar la escucha activa. 

El sistema satelital lo forman los brazos. Aunque antes he dicho que no es aconsejable estar cerrado a los demás mediante brazos cruzados, debemos tener presente que, en comunicación no verbal, no existen normas estrictas. Si una persona de pie está cruzada de brazos, no tiene por qué estar protegiéndose, quizás sencillamente se encuentra más cómoda en esa postura. Todo dependerá del contexto. 

En el ámbito empresarial es muy habitual mantener conversaciones sentados en una silla: 

  • Fíjate en los hombros de tu interlocutor. ¿Están relajados o tensos? Esto te puede dar indicaciones acerca de su estado emocional.
  • ¿Las piernas están cruzadas o separadas? Por lo general, quienes separan mucho las piernas se encuentran cómodos y seguros.
  • En el caso de las piernas cruzadas, si una persona suele estar cómoda con las piernas cruzadas y en algún momento no las tiene, puede ser señal de que se encuentre nerviosa.

Conversación. ¿Qué es? ¡Un misterio! Es el arte de no parecer nunca aburrido, de tocar todo con interés, de complacer con nimiedades, de ser fascinante sin nada en absoluto. ¿Cómo definimos este dar vueltas con las palabras, de golpearlas de un lado a otro, esta especie de breve sonrisa de ideas que deberían ser conversación? Guy de Maupassant

En todo caso, la capacidad de mantener una conversación natural es clave para el éxito en el mundo personal y profesional; desde un evento de networking hasta en un bar. Saber cuándo iniciarla, mantenerla interesante haciendo preguntas efectivas, compartir tus propias historias y terminar el diálogo con amabilidad es un arte. 

Entonces, ¿eres un buen conversador? Lo eres si eres capaz de crear conexiones mientras conversas ¿Cómo? Si reúnes estas condiciones: 

1. Desprendes confianza. 

Cuando te sientes cómodo contigo mismo, haces que los demás se sientan cómodos. Si adoptas la actitud de aportar algo nuevo, verás esa actitud reflejada en los demás. 

Recuerda: el entusiasmo es contagioso.

2. Tienes siempre algo que decir. 

Porque estás siempre atento al mundo, a las noticias, cosas que ocurren a nuestro alrededor. Busca información interesante y oportuna que puedas compartir en tu próxima reunión, fiesta o un asunto de negocios. 

3. Empiezas con una pregunta. 

Además de mostrar interés en alguien, una simple pregunta puede iniciar una conversación completa. Preguntar algo un poco inusual te distingue de la multitud. En lugar de “¿Qué haces?”, “¿Qué tal?” pregunta, por ejemplo “¿Cómo te gusta pasar los fines de semana?» 

La conversación sobre el clima es el último refugio de los sin imaginación. Oscar Wilde

4. Encuentras puntos en común. 

La forma más segura de establecer una buena relación es encontrar algo que tengáis en común y aprovechar ese interés. No evites los temas que no tienen nada que ver con los negocios, a menudo crean la conexión perfecta. 

5. Te concentras en los demás. 

Poner tu energía e interés en la otra persona te marca como un gran conversador. Es un partido de tenis, no es jugar al golf. Mantén esa volea de ida y vuelta. 

6. Eres inclusivo. 

Haz contacto visual con todos los miembros del grupo, no solo con la persona que te hizo una pregunta directa. 

7. Cierras una conversación con clase. 

Cuando una conversación se calma naturalmente, aprovecha y di, por ejemplo: «Ha sido un placer hablar contigo. Espero que nuestros caminos se vuelvan a cruzar pronto”. 

¿Qué te hace, entonces, ser un buen conversador?

➔ La capacidad de escucha. 

➔ Mostrar interés y ser curioso. Las personas que están interesadas en los demás suelen ser ellas mismas interesantes porque están más abiertos a aprender y comprender cosas nuevas. Mostrar interés también anima a la otra persona a estar relajada y a compartir información con mayor libertad. Muestra atención manteniendo un buen contacto visual y escuchando activamente. 

¿Qué ocurre si eres tímid@? Posiblemente necesites tiempo para calentar antes de compartir tus propias opiniones, así que puedes hacer preguntas abiertas o animar a la otra persona a que explique sus ideas… mientras tú aprovecha para ir calentando y, antes de que te des cuenta, estarás inmerso en una conversación fluida. 

¿Te pones nervios@? El nerviosismo puede interponerse en el camino y hacerte divagar sin darte cuenta. O puede hacer que te congeles y no sepas qué decir. Si se te has congelado, respira profundamente y haz todo lo posible por concentrarte; sonríe y luego reflexiona sobre lo que quieres decir. ¿Dominas la conversación debido a tus nervios? Reflexiona sobre si tu tendencia a dominar una conversación se debe al nerviosismo o a tu compromiso con el diálogo. Revisa la conversación en tu cabeza. Busca lugares en los que podrías haber hecho una pausa y permitir que la otra persona hable. Para futuras conversaciones, una buena regla general es que después de hacer una observación, hacer una pausa y observa el lenguaje corporal en busca de señales de si debes detenerse o continuar. Por ejemplo, ¿la persona tiene los ojos brillantes y, por lo tanto, se aburre? ¿Se acercan a ti para hablar y tú sigues hablando? ¿Están buscando un escape mientras tú sigues hablando? En una buena conversación cada uno necesita expresarse o ya no es una conversación sino un monólogo. 

➔ Relájate, sé tú mismo. Si estás nervioso o estás tratando de ser alguien que no eres, se mostrará y, por lo tanto, condenará una conversación al fracaso antes de que comience. Es cierto que si no estás relajado, es difícil parecer que lo estás. Reduce la velocidad y respira profundamente. 

Si no haces todo lo posible por relajarte, terminarás diciendo algo tonto, ininteligible o no relacionado con la conversación. Sonríe cálidamente; te hará parecer agradable y, por tanto, más accesible. 

En cuanto a tocar jazz, ninguna otra forma de arte, aparte de la conversación, puede dar la satisfacción de una interacción espontánea. Stan Getz

Vale la pena señalar: si te esfuerzas demasiado por ser algo que no eres, parecerás un falso o un aspirante. Mejor ser un@ mism@ 🙂 

La conversación debe ser placentera sin escaramuzas, ingeniosa sin afectación, libre sin indecencia, erudita sin vanidad, novedosa sin falsedad. William Shakespeare

Consejos rápidos para el arte de la conversación

  • No domines una conversación ni hagas que todo vaya sobre ti. Un monólogo no es una conversación. 
  • Muestra interés y curiosidad por los demás. 
  • Esfuérzate por lograr un equilibrio entre dar y recibir. 
  • Sé un oyente activo manteniendo un buen contacto visual y haciendo preguntas pertinentes. 
  • Entrénate para relajarte mediante la visualización, la meditación, el deporte u otros métodos de relajación. Estar relajado es vital para una buena conversación. 
  • No interrumpas con tus propias ideas antes de que la otra persona haya terminado de hablar. 
  • Mantén una mente abierta; todos tienen derecho a expresarse, incluso si no están de acuerdo con lo que dicen. 
  • Prepárate manteniéndote al tanto de las últimas noticias. 
  • Sé accesible manteniéndote relajado, sonriendo y manteniendo una actitud amistosa. 

Controlar el arte de la conversación mejora las relaciones personales, sociales y laborales; te brinda la oportunidad de conocer gente nueva e interesante… y recuerda: es una habilidad social, con práctica y aplicación, cualquiera puede mejorar sus habilidades de conversación. 

Amor sin conversación es imposible. Mortimer Adler

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Natalia Bravo

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