7 de julio de 2021

¿Bailas o estás hablando en público?

¿Cómo estás ahora, en estos momentos? ¿Sentad@? Ponte de pie, mira a tu alrededor y vuelve a sentarte, si quieres… fíjate en cuando estás conversando de forma informal, frente a frente con alguien o cuando estás delante de la estantería del supermercado eligiendo cualquier cosa… ¿cómo están tus pies? ¿se mueven? Entonces ¿por qué cuando te colocas delante de alguien o delante de una cámara para comunicar un mensaje importante como presentar tu empresa, un proyecto, charla… tus pies sienten la necesidad de moverse? 

Antes de nada… 

Recuerda que NINGÚN movimiento es mejor que demasiado movimiento. Plantarte en un lugar puede parecer un poco estático, pero tranquilizará a tu audiencia.

                                                                                  … y esto es válido para la modalidad presencial como para las conexiones online. 

La verdad es que todo tipo de cosas extrañas le suceden a nuestro cuerpo cuando estamos llenos de adrenalina y nos sentimos presionados… son los nervios. Algo muy normal que puede ocurrir es que parece que perdemos el control de nuestra mitad inferior y tenemos alguna de estas sensaciones: 

·       Piernas de gelatina. Es normal entrar en pánico si tus piernas comienzan a temblar. La buena noticia es que esta sensación se disipará rápidamente y que la audiencia no tiene porqué notarlo J ·       Hormigueo. La adrenalina nos hace sentir incómodos y nos puede entrar la sensación de tener una especie de comezón en las piernas. Es entonces cuando las cruzamos para protegernos, inconscientemente, de la audiencia; o frotarlas entre sí para matar esas hormigas imaginarias. Ya sea que haya o no hormigas corriendo por tus piernas, cruzar las piernas no está muy bien; no es una posición estable y tu audiencia no te percibirá ni a ti ni a tu mensaje como dignos de confianza. Cruzar las piernas indica incomodidad e inexperiencia. ·       Mecedora. Hace meses asistí a una de esas charlas de networking en la que un líder empresarial pasó veinte minutos hablando con un pie delante del otro, balanceándose suavemente hacia adelante y hacia atrás. No recuerdo nada de esta charla… Los movimientos repetitivos inconscientes tienen el potencial de robar la atención. El balancín es uno de los ladrones de atención más comunes. Moverse hacia adelante y hacia atrás muestra incertidumbre y que no estamos comprometidos con nuestro discurso

Comprométete con tus movimientos y mostrarás compromiso con tu mensaje.

·       Pies de Michael Jackson. Si no puedes controlar tus pies, piensa que esto está muy bien si eres bailarín pero piensa también que él es muy consciente de lo que está haciendo. El movimiento excesivo de pies te hace parecer nervioso e inseguro, incluso puede hacer pensar que estás haciendo el «baile del baño» y que necesitas ir al baño. 
Recuerda que NINGÚN movimiento es mejor que demasiado movimiento. Plantarte en un lugar puede parecer un poco estático, pero tranquilizará a tu audiencia.

De acuerdo, tenéis razón, no podemos quedarnos estáticos del todo y todo el tiempo. Sí podemos movernos pero se trata de comenzar a integrar el movimiento y darle su función. Con el movimiento podemos influir en un público más amplio, parecer más dinámicos y, si se hace correctamente, podemos hacer que el mensaje tenga mucha más fuerza. Sin embargo, si usamos demasiado movimiento, molestaremos y distraeremos a nuestra audiencia… y dejarán de atendernos, habremos perdido el tiempo. Del mismo modo, si estamos hablando alrededor de mobiliario o a través de una pantalla, el movimiento no es necesario

¿Cómo utilizo mis piernas como fuerza positiva para deslumbrar a mi público? ¡Usa el movimiento con convicción! 

Primero de todo, debemos de ser conscientes y comprender el valor y el poder del movimiento cuando habla. 

El movimiento es energía y crea estimulación visual, pero solo si es consciente y significativo.

Cuando hablo de que la comunicación es un entrenamiento es precisamente porque una de las cosas que hay que aprender es a conectar con el suelo para, así, conectar con nosotros mismos y con nuestra audiencia. Lo primero que debemos hacer es: 

Ponernos de pie alto y firme.

Doblar ligeramente las rodillas y apretar suavemente los pies.

Sentir y conectar con el suelo bajo tus pies. 

Parece ser que Abraham Lincoln dijo «Asegúrate de poner los pies en el lugar correcto, luego mantente firme» y probablemente querría decir que llegará un momento en el que tendremos que decidir un camino y luego defenderlo pero yo me lo tomo en su sentido literal… aunque bien mirado también me sirve en el figurado porque resulta que es difícil hacer que la audiencia piense que defiendes algo cuando tu posición no es firme, cuando no dejas de deambular y arrastrar los pies, cuando no das la sensación de solidez. 

Haz la prueba, plántate, espacia tus pies y habla. Solo con esto y aparecerás más seguro y darás la sensación de que controlas la situación. Además, te moverás con mayor naturalidad y distraerás menos a la audiencia. 

¿Cómo podemos corregir la postura? Y esto sirve también para hablar a través de una cámara aunque estemos sentados. Al trabajarla de pie, estamos eliminando los malos hábitos y los movimientos descontrolados también cuando estamos sentados. 

Paso 1: Separa los pies a la altura de los hombros.

Cuando los pies están demasiado juntos o demasiado separados, no podemos controlar y mover la parte superior del cuerpo de manera eficaz. El objetivo de la colocación del pie es crear una base sólida y equilibrada. Si te sientes incómodo o te preocupa que puedas balancearte de lado a lado, desliza un pie ligeramente hacia atrás y procura siempre que el resto de tu cuerpo esté alineado con la audiencia. 

Paso 2: Mantén los pies quietos y envía movimientos hacia arriba a través de las rodillas y hacia la parte superior del cuerpo.

Envía la energía donde la audiencia pueda verla. Con demasiada frecuencia, vemos a los presentadores mantener la parte superior del cuerpo rígida y mover los pies sin descanso. Habría que hacer lo contrario: los pies firmes, las rodillas ligeramente dobladas para así, poder animar al torso y los hombros; moviéndonos naturalmente para apoyar el mensaje. 

Paso 3: Si deseas mover los pies, hazlo pero con una razón.

Tomar una posición no significa que tengas que permanecer pegado al suelo. Podemos caminar, pero evitando caminar de un lado a otro, sin parar, sin ningún motivo. Además, sin movernos del lugar, podemos: 

·       Levantar un poco las puntas de los pies o doblar ligeramente las rodillas para enfatizar ·       Girar la parte superior del cuerpo para dirigirnos a un lado y otro de la sala. ·       Inclinarse hacia adelante para conectar o aumentar la intensidad ·       Inclinarse hacia atrás para hacer una pregunta a la audiencia o provocar una reacción. 

¿Qué debemos evitar? 

·       No cruzar un pie sobre el otro. Esta no es una posición estable. ·       No golpear con el pie ni hacer ruido. ¡Es una distracción! ·       No moverse de un lado a otro o en un círculo pequeño. También distrae. ·       No levantar un pie y apoyarlo sobre la base del atril, por ejemplo. Inestable y potencialmente ruidoso. ·       No mover el pie hacia atrás y apoyar la punta del pie en el suelo. Evita que uses el lenguaje corporal. ·       No mover el pie distraídamente. 

En mis clases veo constantemente como personas brillantes, con proyectos alucinantes, con trayectorias profesionales alucinantes, jóvenes, atractivas… insisten en estar con los pies juntos o moverse de un lado al otro sin ser conscientes que cada vez que hablan, se retuercen y están socavando su mensaje porque, al transmitirlo, parecen incómodos. 

Insisto: separara los pies a la altura de los hombros (en clase os amenazaría con clavarlos al suelo ;)). Habla (tus pies están clavados) Notarás de inmediato que tu lenguaje corporal cambia. Solo por el hecho de tener una base más amplia le proporciona a tu presencia, solidez. Un pequeño cambio puede marcar una diferencia significativa. 

¿Quieres moverte de forma natural y adecuada para tu mensaje pero no sabes cuándo? Aquí te dejo algunos truquillos de mujer ya con algunos años de más… 

Autoridad contra espacio

Para hacer que un punto de tu mensaje se perciba como más auténtico para tu audiencia, avanza un poco. Para animarlos a pensar, aléjate un poco, poniendo cierta distancia entre tú y ellos. 

Mover de lado a lado

Si tienes una estructura de discurso que compara dos puntos de un argumento, puedes configurar un lado de la sala como Opción A y el otro lado para la Opción B. Cada vez que menciones un punto para la Opción A, camina hacia ese lado de la sala y entrega este punto quedándote quieto. Para hablar sobre la Opción B, muévete a ese otro lado. Para elegir entre los dos, quédate quieto en el medio, elige un ganador y dirígete al lado ganador de la sala para llegar a una conclusión. 

Línea de tiempo

En la cultura occidental, el paso al futuro generalmente va de izquierda a derecha. En la mente de tu audiencia, por lo tanto, la izquierda es un buen lugar para quedarse quietos cuando se habla del pasado. A medida que avanzas en el tiempo, puedes dirigirte más hacia la derecha. Lo mismo ocurre cuando presentas lo viejo (malo) versus lo nuevo (bueno). El lado derecho del escenario tiene una posición positiva en la mente de la audiencia. Hablo de derecha e izquierda para la audiencia, no para nosotros… 

Nunca le des la espalda a tu audiencia.

Ver la espalda de un orador puede hacer que los miembros de la audiencia se sientan rechazados… a menos que estés usando tu espalda como una técnica de narración y quieras que tu audiencia sea excluida. Puedes evitar esto moviéndote como un cangrejo. Esto significa que tu cuerpo siempre mira hacia adelante, pero cruzas una pierna por delante de la otra mientras caminas. Camina con pasos amplios y lentos para no perder el equilibrio. 
Muévete a medida que pasas de un punto al siguiente.

Las frases de transición son oportunidades perfectas para cambiar la posición de tu cuerpo. Mantente firme y haz una introducción. Mueve tu cuerpo mientras hace la transición al primer punto. Mantente firme y di el primer punto. Mueve el cuerpo mientras haces la transición al segundo punto. Mantente firme y di el segundo punto. 

Da un paso adelante o inclínate hacia adelante al decir puntos clave. Esto le indica a la audiencia que estás a punto de decir algo de gran importancia (Piensa en cómo te inclinas para compartir un secreto). Ten cuidado de no exagerar; puede restar valor a tu presentación si avanzas y retrocedes mecánicamente en cada párrafo. 

Últimas consideraciones: 

Grábate en video. Haz autocrítica. Grábate y reprodúcelo. Piensa en otras formas de hacerlo, en opciones alternativas… 

Aprende de los demás. La mejor manera de dominar el movimiento corporal al hablar es observar y estudiar conscientemente a otros hablantes.¿Qué hacen bien? ¿Cómo puedes incorporar esos movimientos?¿Qué hacen que distraen? ¿Cómo puede evitar esas trampas? 

Recuerda:

En estos momentos en los que puede que las presentaciones presenciales hayan sido sustituidas por las virtuales, todos estos consejos son igual de válidos porque estamos aprendiendo a controlar nuestro cuerpo y por lo tanto el mensaje que proporcionamos a través del lenguaje corporal y, además, si estamos delante de una cámara podemos sustituir los consejos que os he dado sobre pies, por los brazos y las manos. ·       Cuando está en armonía con tus palabras, el movimiento de todo el cuerpo puede acentuar y aumentar su mensaje. Si te apasiona tu mensaje y te sientes cómodo al presentarlo, el movimiento es natural.

Comprométete con tus movimientos y mostrarás compromiso con tu mensaje.

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comunicación, hablar en público, lenguaje corporal 0 Replies to “¿Bailas o estás hablando en público?”
Admin
Natalia Bravo

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